Se estima que al lugar llegan a diario unos 50 turistas y peregrinos nacionales y extranjeros. LA PRENSA/F. RIVERA

Promueven turismo religioso en la obra de Odorico D’Andrea

“Padrecito ese Tepeyac que usted piensa construir es muy caro. Aquí no hay gente que pueda donar tanto dinero para hacer eso. Sería una gran obra de las tantas que usted ha hecho, pero la veo difícil”, decía en los años sesenta Agustín Renderos —ahora de 80 años— al sacerdote Odorico D’Andrea que ahora está en proceso de canonización y beatificación.

Por: Félix Rivera

“Padrecito ese Tepeyac que usted piensa construir es muy caro. Aquí no hay gente que pueda donar tanto dinero para hacer eso. Sería una gran obra de las tantas que usted ha hecho, pero la veo difícil”, decía en los años sesenta Agustín Renderos —ahora de 80 años— al sacerdote Odorico D’Andrea que ahora está en proceso de canonización y beatificación.

Ahora, 51 años más tarde, El Tepeyac es una capilla que atrae cada día a unos 50 turistas y peregrinos.

La obra está situada en San Rafael del Norte, Jinotega. Y actualmente figura como un centro turístico religioso que genera beneficios directos a los prestadores de servicios turísticos del lugar.

Los peregrinos van a pie desde Jinotega y caminan 25 kilómetros para pedirle al padre Odorico que cure sus enfermedades.

Dos mujeres y un hombre con cáncer lo hacen desde hace varios días. “Yo le pido me sane, me detectaron cáncer y desde que hago este sacrificio de Jinotega a San Rafael el padre Odorico me va sanando”, confirmó una maestra que pidió el anonimato.

Martha Gloria Chavarría viene de Las Lomas, Jinotega. Tiene varios domingos de recorrer de rodillas y descalza las 14 estaciones de El Tepeyac (lo hace en unos 40 minutos) e incluso llega hasta el Sarcófago, donde yacen los restos del padre Odorico.

“Lo hago pidiéndole que interceda, concediéndome un milagro: que le quite el vicio a mi marido. Mucho bebe y sueño que un día deje la bebida. Es trabajador, pero ese vicio lo tiene atado y cada día se entrega más a la bebida”, refirió la campesina.

Igor Freedman, turista estadounidense, dijo: “He estudiado la historia del padre Odorico, El Tepeyac y su proceso merecido de canonización y beatificación. Me gusta la vista y subida a El Tepeyac”.

El sacristán Félix Pedro Pérez lleva ya siete años en El Tepeyac y confirmó que la mayoría de turistas son de Estados Unidos y Centroamérica.

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