AP
La lucha emprendida por los indígenas de Bolivia que se oponen a la construcción de una carretera que atravesaría el territorio selvático de ese país, podría llegar a su fin.
El gobierno del presidente Evo Morales espera terminar hoy el proceso de negociación con los líderes indígenas de la Amazonia.
La principal demanda del millar de manifestantes que caminó 65 días desde la selva hasta La Paz es conservar la zona selvática.
Los aborígenes amazónicos improvisaron carpas en una plaza de la capital desde el jueves pasado para esperar los resultados de los acercamientos con Morales.
El gobierno ofreció trasladarlos a un coliseo cubierto donde hay más espacio y mejores condiciones, pero los marchistas anunciaron que mantendrían vigilia frente al palacio presidencial en la plaza Murillo.
El mandatario de origen aymara, la segunda etnia del país después de la quechua, subestimó la protesta y les tildó de turistas manejados por la oposición.
La marcha ganó apoyo en el país al tiempo que la popularidad de Morales se veía afectada. El conflicto evidenció las tensiones dentro del Estado de Bolivia.
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