Rodrigo Hernández vendía cajetas en las calles para ayudar a su mamá con el sustento del hogar, pero hace cuatro años su vida cambió. Ahora estudia cuarto año de secundaria y quiere ser ingeniero agrónomo.
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Rodrigo, al igual que otros 500 niños y jóvenes del barrio Los Laureles Sur, ya no trabaja más gracias al apoyo que les ha brindado la Fundación Niños Trabajadores de la Calle (Nitca).
Marcia Gómez Carvajal, coordinadora de proyectos de la Nitca, explicó que esta fundación nació en 1999 por iniciativa de un grupo de estudiantes de la Universidad Evangélica Martin Luther King, quienes liderados por la tutora estadounidense Rosa Capella, lograron obtener financiamiento por parte de Kevin y Joanne McNally, también estadounidenses, y de la ciudadana española Gloria Sánchez.
Los extranjeros realizaron las gestiones para que se abriera la escuela pública Louis Feinstein y actualmente dirigen un preescolar y comedor comunitario donde asisten 120 niños. Además, brindan reforzamiento escolar, proporcionan atención médica en un puesto de salud, han creado huertos orgánicos familiares y escolares, cuya producción se consume en el comedor comunitario.
El último proyecto es un Taller de Panadería para padres y madres de niños trabajadores de la calle inaugurado este sábado, que brindará empleo a 30 personas.
Durante 12 años Nitca ha beneficiado a 200 familias y 12,000 habitantes del barrio Los Laureles Sur y sectores aledaños.
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