“Finalmente está libre el camino para un renacimiento político por la paz”, manifestó ayer la canciller alemana Ángela Merkel, quien se sintió “aliviada y muy feliz” por la noticia.
Gran Bretaña y Francia, las potencias que asumieron el liderazgo en la campaña militar que selló el destino de Muamar Gadafi, dijeron que esperaban que su muerte abriera un nuevo capítulo —más democrático— en la historia de Libia.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, calificó la muerte de Gadafi como un logro en la lucha del pueblo libio para “liberarse a sí mismos de un régimen dictatorial y violento que les fue impuesto por más de 40 años”, un mensaje que fue repetido por el líder británico David Cameron y otros aliados de la OTAN.
El Vaticano, que dijo que ahora considera a los dirigentes interinos de Libia como el gobierno legítimo del país, describió la muerte de Gadafi como el fin de una lucha “larga y trágica” para aplastar a un régimen opresivo.
“Este es apenas el fin del comienzo. Este es un momento para sanar las heridas y reconstruirse, para generosidad del espíritu, no para vengarse”, expresó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saludó el “fin de un capítulo largo y doloroso” con la muerte del dictador y la victoria del pueblo libio, que “ha ganado su revolución”.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C