Ernesto J. Marín

La belleza nacional

En el país de los soñadores es fácil soñar con estas flores sin espinas, nuestras bellezas nacionales que ya son más de la mitad de la población.

Trabajan sin horario. Demos una vueltecita por el emblemático mercado Oriental. Voces femeninas, audibles en ese enorme escenario. “¿Qué andás haciendo amorcito?” Así cantan al ofertar sus mercaderías, lirismo musical muy grato a los cuatro vientos, pantalones, mochilas, granos, zapatos y todo lo que valga la pena comerciar, desde las 4 de la mañana hasta que “se va el sol”.

Si alguna vez Julio Verne, Víctor Hugo, o el mismo genial Borges, magos bien dotados del arte de la creación literaria hubieran visitado este terruño de la creatividad cerebral, fantasía del pensamiento, habrían encontrado fuentes interminables de inspiración. Mientras tanto, como sucede cada año, la TV y otros medios nos invitan como una brisa de aire fresco al concurso de Miss Universo. Aprecio ese acontecimiento de más de cincuenta años de actividad. Son más de ochenta países los que participan con todas sus bellas más talentosas, adornos culturales, atributos y cualidades que evocan a los “claros clarines” del eterno Rubén.

En la Antigua Grecia, la Grecia de los Juegos Olímpicos efectuados cada cuatro años, con pruebas deportivas, concursos musicales y composiciones poéticas —así llamados para honrar a Zeus, al Olimpo, denominación del paraíso donde vivían los dioses y los héroes o vencedores—, al concluir los mismos se distinguían a los favorecidos con guirnaldas, coronas de flores. Fueron las primeras pasarelas similares a las actuales, donde la modernidad las ha bautizado y clasificado como Miss Universo, Miss Mundo o Miss Turismo.

El culto a la mujer ha generado una especie de dulce epidemia en la actualidad. La lencería o ropa íntima de la mujer se convierte de un secreto del pudor en puertas en pampas de una moderna industria donde lo menos que se oculta es la naturaleza de la misma. Parece que el inigualable bikini entre más diminuto se anuncia más valiosa es su venta, muy similar observamos nosotros a la venta del automóvil deportivo, los famosos Biplaza de marcas conocidas, incómodos por su diseño, carritos de peso liviano, de preciosas líneas aunque de precios muy pesados. En el mercado refinado promocionar carros, motos o refrigeradoras serán mejor vendidos si la estrategia del empresario los hace aparecer acompañados por preciosas modelos de sabios atributos físicos. Hay que ver para creer: primero verlas a ellas para después comprar los artefactos.

Después de tantas divagaciones terrenales o etéreas surge una damita nicaragüense, auténtica, Venus de Botticelli emergiendo de nuestros lagos, preciosidad de la más fina porcelana. Mezcla de las cristalinas aguas del Rin por su origen teutónico y de las auténticas rebeldes y furiosas de nuestro río San Juan de Nicaragua. Así nació Adriana Dorn y así es nuestra musa más sublime, Miss Nicaragua. Vive en Managua respirando el soleado clima de esta Nicaragua, nutriéndose del trópico y caminando con el balanceo de su coqueto andar. Notable por su hermosura natural. Gracias reina por representar a este pueblo que tanto te admira. Aquí todos te cuidaremos. El autor es diplomático retirado.

COMENTARIOS

  1. condesa de montecristo
    Hace 15 años

    En el país de los soñadores es fácil soñar con estas flores sin espinas, nuestras bellezas nacionales que ya son más de la mitad de la población.

    Cual es el punto de este articulo?, este sr. me parece que es de esos viejos morbosos que «sueña» con la flores sin espinos. Entonces las mujeres son solo para adorno?! Si el sr es diplmatico que se limite a hablar a temas de su profesion no articulos subjetivos y francamente estupidos….

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