Por Wilder Pérez
“Estábamos mejor allá, por lo menos teníamos agua y luz; teníamos agua, pero no lodo”.
Las palabras de Sandybell Gutiérrez, exhabitante de La Bocana, en Tipitapa, resume el sentir de más de 400 familias que fueron retiradas hace un año de las orillas del lago Xolotlán, para fundar Villa Solidaridad.
Estas familias volvieron a sufrir las consecuencias de las lluvias a inicios de esta semana, como producto del centro de baja presión que afectó la región del Pacífico de Nicaragua, especialmente el martes pasado.
“Vivimos en Villa Solidaridad, pero el que no se solidariza con nosotros es el Gobierno. Ahí pusieron los postes, pero no pusieron la luz. Aquí para matar las culebras en la noche alumbramos con candil”, se quejó Tomás Díaz.
Villa Solidaridad está en un sitio alto de Tipitapa, no debería inundarse, pero Keyli Guadamuz aseguró que en el fondo del barrio se empoza el agua de cultivos cercanos.
Luis Miranda, otro afectado, afirmó: “Aquí las autoridades nos vinieron a tirar como animales y ahora no quieren saber nada de nosotros. Nos sentíamos mejor en La Bocana, porque aquí si llueve no salís, o salís descalzo, para lavarte los pies en un charco allá afuera”.
El peligro no se limita a la posible aparición de una enfermedad, sino también a la estructura de las casas.
La estructura de la construcción es de madera de pino, y las paredes de material sintético. El techo es de zinc, pero las láminas no dan para evitar que el agua entre por arriba. Tampoco tienen una base sólida.
“Aquí sufrimos todo, porque allá había agua, luz y calles adoquinadas; aquí no hay nada, todo está lejos”, aseguró José Urbina.
La venta cercana lo evidencia todo. Omar González compraba una gaseosa a Elmer Orozco, con hielo almacenado en una tina plástica.
Estas familias fueron sacadas de La Bocana hace un año porque el lago de Managua creció y se “tragó” sus casas. Ellos no tienen dónde volver, aunque sí son dueños de sus propios terrenos.
La Defensa Civil informó este martes que las afectaciones por las lluvias recientes en todo el país no habían variado: cuatro muertes, 1,622 personas afectadas y 233 casas dañadas.
En Managua se habilitaron tres albergues para los nuevos damnificados, pero aún quedan en ellos 971 del invierno del 2010.
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