Las circunstancias que rodean actualmente a nuestro país; amenazas, persecución, cárceles y golpizas a los opositores que denuncian el sinnúmero de abusos que día a día cometen los poderes de facto, para crear y mantener la reelección ilegal e inconstitucional del candidato y actual presidente Daniel Ortega.
Esta situación se vuelve cada vez más continua y semejante al régimen que vivimos en los tiempos de los Somoza. El primer Somoza comenzó sembrando miedo para evadir su traidor asesinato al “General de Hombres Libres”, Augusto César Sandino.
Esta dictadura duró 45 años, de uno a otro Somoza, por medio de reelecciones, elecciones, fraudulentas valiéndose de tontos útiles, aliados politiqueros, pactos, zancudismo en la Asamblea Nacional, así como también a través de la fuerza bruta de su Guardia Nacional (GN).
Los dictadores de derecha o izquierda usan el medio democrático de las elecciones para alcanzar el poder y para luego destruir los valores de la democracia.
Hoy en día, frecuentemente leemos en los titulares de los diarios: “Denuncian tortura policial por ‘pintas’, “Jóvenes torturados, e incomunicados por 34 horas por protestas”. El propio 14 de septiembre dos jóvenes fueron pateados y vapuleado por la Policía al desplegar una manta de protesta por la reelección del candidato gobernante y los abusos cometidos por Daniel Ortega y su gobierno, nada menos que el propio día en que se conmemora el juramento de la Libertad ante nuestra Bandera Nacional Azul y Blanco la que muestra su Escudo legítimo sagrado como símbolo nacional.
Este hecho me recordó uno semejante que sucedió el 4 de julio de 1944 en que un grupo de jóvenes universitarios que protestaban por la reelección del primer Somoza, frente a la Embajada de los Estados Unidos situada frente al Parque Central. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal quien participaba en esta protesta, al ver a nuestra hermana Ligia amenazada con un Garand por un raso GN, lo empujó haciéndole caer al suelo, lo que provocó a los otros GN culatearlo salvajemente dejándolo sin sentido.
Esta protesta de los jóvenes universitarios fue el motivo del cierre de la Universidad Central en Managua.
Pero no todo está perdido. Tenemos una nueva oportunidad, nos advierte Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: “Todos deseamos un horizonte de esperanzas que solo puede concretarse si nos entregamos con ardor y constancia a la labor de hacerlo nosotros mismos, el pueblo”. La paz que queremos solamente puede ser el resultado de la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del pueblo: La paz como expresión última de la verdad, la justicia, la libertad y la unidad.
La movilización nacional ha nacido en todo el país como respuesta a una necesidad histórica: la de unir a todos los nicaragüenses por sobre las diferencias ideológicas y políticas. En esta movilización debemos cooperar todos con ideas, esfuerzos y trabajo.
¡Construir la nueva Nicaragua es tarea de todos!
No es mera casualidad que a las cuatro décadas de la muerte de Augusto César Sandino, héroe defensor de nuestra nacionalidad, se esté levantando con entereza la bandera del patriotismo y la independencia nacional que deberá conducirnos a nuestra definitiva liberación.
¡Borrar la ruta de la dictadura es tarea de todos!
La autora es directiva de LA PRENSA
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