Banca nica con mora del 2.8%

En El Salvador el porcentaje de préstamos vencidos es el más elevado de Centroamérica, mientras que el de Panamá es la más bajo, según la calificadora de riesgo Fitch Ratings, que afirma que los sistemas bancarios del istmo “presentan perspectivas disímiles sobre su desempeño futuro, reflejando los diferentes prospectos de crecimiento económico” de la región.

Por Mario José Moncada y Lucía Navas

En El Salvador el porcentaje de préstamos vencidos es el más elevado de Centroamérica, mientras que el de Panamá es la más bajo, según la calificadora de riesgo Fitch Ratings, que afirma que los sistemas bancarios del istmo “presentan perspectivas disímiles sobre su desempeño futuro, reflejando los diferentes prospectos de crecimiento económico” de la región.

En el reporte especial Banca Centroamericana: después de la crisis, una evolución dispar, Fitch Ratings estima que los sistemas bancarios crecerán de manera desigual, con Panamá a la cabeza, cuya economía creció a un ritmo del 10 por ciento durante el primer semestre del año, empujado en parte por las labores de ampliación del Canal de Panamá, que supondrá una inversión superior a los 5,000 millones de dólares.

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La calificadora afirma que a junio la mora en El Salvador alcanzó 3.9 por ciento, en Honduras 2.9 por ciento, mientras que en Nicaragua y Costa Rica llegó a 2.8 y 2.4 por ciento, respectivamente. Entretanto en Guatemala la tasa alcanzó 1.9 por ciento y en Panamá 1.1 por ciento.

Estos niveles son casi similares a los reportados recientemente por el Consejo Monetario Centroamericano (CMCA), organismo integrado por los bancos centrales del istmo. La institución afirmó que en Nicaragua la mora se ubica en la media regional: 3.0 por ciento.

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En opinión de Fitch, los bancos de la región continuarán controlando de manera gradual el deterioro de su cartera de préstamos, toda vez que el entorno económico no sufra una recaída, aunque le llevará un mayor tiempo a El Salvador, Honduras, Costa Rica y Nicaragua para regresar a los niveles previos a la crisis financiera global de 2008 y 2009.

Pero destaca que en el istmo la banca fortaleció su capitalización durante los últimos años, con la excepción de Panamá, aunque el mismo se encuentra adecuadamente capitalizado.

Por otro lado, resalta que la capacidad del sector para fondearse en los mercados internos probó su resistencia para enfrentar los choques externos durante la crisis financiera.

De esta manera, la contracción del financiamiento de los mercados internacionales impactó de manera limitada a los bancos, dado que estos se fondean principalmente a través de depósitos, una fortaleza que se prevé se mantendrá en el tiempo.

PUNTOS A FAVOR

La banca de Nicaragua, que es la más pequeña del istmo, se destaca por haber ganado eficiencia, tener elevada liquidez (disponibilidad de efectivo), buenos niveles de reservas de cobertura para préstamos vencidos, utilidades por 36 millones de dólares y patrimonio por 495 millones de dólares, según el informe facilitado a LA PRENSA.

“El crecimiento de los activos en Costa Rica, al igual que los esfuerzos de la banca nicaragüense por controlar la carga operativa, han favorecido estos dos sistemas”, sostiene Fitch Ratings.

Añade que “históricamente la cartera de crédito de Nicaragua ha sido una de las más dolarizadas de la región. No obstante, su relativamente estable tipo de cambio, en una economía altamente dolarizada, ha mitigado la exposición bancaria”.

Alrededor del 90 por ciento de la cartera de préstamos en Nicaragua está dolizarizada, así como poco más del 70 por ciento de los depósitos. En otros países como Costa Rica, por ejemplo, la dolorización de los préstamos alcanza el 40 por ciento y el 50 por ciento en el caso de los depósitos.

Luis Rivas, gerente general del Banco de la Producción (Banpro), refiere: “Hemos visto que la demanda de crédito ha estado muy lenta” y no porque haya poca oferta de recursos, ya que los bancos tienen una alta liquidez. En declaraciones a LA PRENSA, Rivas refiere que se trata de un comportamiento normal que durante el primer semestre “haya una desaceleración” de la cartera crediticia, puesto que es al final del año cuando “la demanda se acelera” en respuesta a la mayor actividad del ciclo agrícola. Prevé que al final de 2011 el Sistema Financiero Nacional logre un crecimiento de entre cinco y 10 por ciento. Los sectores de tarjetas de crédito y de consumo personal es donde los bancos reportan una mayor disminución del financiamiento. Esto lo atribuyen los banqueros al efecto de las nuevas regulaciones de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras.

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