Oscar Chavarría

Reconoce sin ofenderte

Estaba reunido con unos amigos, que son líderes, jefes, responsables y guías en sus trabajos, empresas, comunidades… y compartíamos que hoy no está de moda el corregir, el llamar la atención, el hacer ver los errores, y hemos caído en la imperfección de la vida y del trabajo.

Y pensé, este es el momento de decirles algunas cositas, sin que se me levanten o se ofendan… Jesús decía a los líderes, jefes, responsables y guías fariseos: «¿No han leído cierta Escritura? Dice así: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio; esa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados. Ahora yo les digo a ustedes: Se les quitará el Reino de los Cielos, y será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos. Al oír estos ejemplos, los jefes de los sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús se refería a ellos». (Mt 21,42-43).

Y parafraseando la Regla Pastoral de San Gregorio Magno les decía: «El buen líder, jefe, responsable, guía, debe guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de tal modo que nunca diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar. Porque así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente deja en su error a quienes pudieron haber sido amonestados”.

“Porque con frecuencia acontece que hay algunos líderes, jefes, responsables, guías, poco prudentes, que no se atreven a hablar con libertad, por miedo a perder la estima de sus hermanos, amigos y compañeros, con ello no cuidan a las personas a ellos encomendadas con el interés de un verdadero líder, jefe, responsable, guía, pues callar y disimular los defectos no es enfrentar con responsabilidad y seriedad el cargo asumido y no se hace ningún bien, al contrario, lo que puede ser superado, mejorado o cambiado, queda en la mediocridad, el engaño y en una farsa».

Así pues el líder, el jefe, el responsable, el guía debe saber criticar por ello: Evalúa las situaciones, escucha a las personas y pregunta. De esta manera tendrás los elementos necesarios para formar un juicio correcto y dar una acertada opinión.

Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos. Recuerda que para ayudar a los demás, tú debes ser el primero en mejorar. Haz el propósito de descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias. Si no tienes algo positivo que decir, lo mejor es callar.

Examina tus intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar palabra. Aprende a informarte con profundidad y acostúmbrate a hablar de los hechos, evitando hacer interpretaciones y suposiciones superfluas. Acepta con madurez todo tipo de críticas y comentarios respecto a tu persona y modo de trabajar, centrando tu atención en la oportunidad de mejora.

Se quedaron atónitos y sin muchas palabras, solo movían la cabeza y aceptaban estos consejos; ah, con el compromiso de practicarlo. El autor es párroco de Villa Sandino, Chontales

Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos. Recuerda que para ayudar a los demás, tú debes ser el primero en mejorar. Haz el propósito de descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias.

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