San Jerónimo no se puede quejar. Ayer cientos de devotos salieron a las calles de Masaya en honor a su santo patrono.
“El Masaya, de por sí nace bailando y yo le debo muchos favores a San Jerónimo, por mi familia y mi profesión, y por eso le vengo a bailar hasta que Dios me mande a traer”, dijo Orlando Blanco, uno de los promesantes de estas fiestas que tardan tres meses.
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