Desde su nacimiento el Estado de Israel ha sido continuamente atacado por los países de la Liga Árabe; mismos que han embarcado en una aventura sin fin al pueblo palestino, haciéndole creer que en la próxima guerra derrotarán a los judíos y sus tierras les serán entregadas como despojo de guerra.
En 1956 Israel era permanente asediado por terroristas auspiciados por Egipto, a través del desierto del Sinaí. Esto, sumado a una creciente inestabilidad de la región, por la nacionalización arbitraria del Canal de Suez por parte de Egipto, desencadenó una nueva guerra en la que Israel una vez más garantiza una rápida victoria militar, capturando la Península del Sinaí. Naciones Unidas intervino en el asunto e Israel devolvió el control militar del Sinaí, a una fuerza multinacional de paz.
En junio de 1967, nueve naciones árabes apoyadas por asesores rusos y soldados cubanos reúnen un ejército con el armamento más moderno de la antigua URSS, para invadir Israel; esta guerra es conocida como la Guerra de los Seis Días. En contra de todo tipo de pronósticos, el ejército de Israel se impone y conquista: a Egipto la península del Sinaí, Gaza y el Canal de Suez; a Siria los Altos del Golán; a Jordania Jerusalén del Este, el Monte de los Olivos y Cisjordania.
En 1973 en la guerra llamada de Yom Kipur, el día más sagrado para los judíos, las mismas naciones árabes queriendo vengar las derrotas anteriores, atacan sorpresivamente a Israel; este contraataca y llevan sus tropas a casi cien km de El Cairo, Egipto y a treinta de Damasco, Siria.
Aunque el principio de las guerras territoriales es ganar todo o perder todo, sin embargo Israel ha devuelto continuamente territorios conquistados con sangre y fuego de sus hijos, para dar lugar a la paz en la región.
Pretender ignorar esta parte de muchos hechos históricos, que pesan a favor de Israel y exigir que se establezca un Estado Palestino con las fronteras antes del 67, es tanto temeraria como desatinada.
Toda guerra lamentablemente genera una gran tragedia humana; el resultado de estas fueron más de 600,000 desplazados de guerra palestinos y también más de 900,000 desplazados judíos de todas las naciones árabes que ignoraron que estos judíos tenían al menos dos mil años viviendo en sus respectivos países, del cual fueron expulsados y confiscadas sus pertenecias; siendo obligados a refugiarse en Estados Unidos, Gran Bretaña y una parte en Israel.
El Parlamento (Knesset) israelí está integrado por 120 escaños, de los cuales 20 le corresponden por derecho a ciudadanos palestinos israelitas. Hay actualmente tres partidos políticos árabes para ocupar estos escaños; sin embargo varios de los parlamentarios palestinos prefieren salir electos por los partidos políticos nacionales judíos como el Laborista, Kadima y el Likud.
Otros datos que hablan por el Estado de Israel son: el ingreso anual per cápita de sus ciudadanos es de aproximadamente US$$29,000; siendo uno de los más altos del mundo. Casi la mitad de su territorio es desierto, no hay oro, ni plata, tampoco petróleo, pero la calidad de vida de sus habitantes es de las mejores del mundo y la mejor de la región; ningún país de América Latina ofrece la calidad de vida que Israel da a sus ciudadanos, incluyendo las diferentes minorías.
El énfasis que dan los judíos a la educación permite que sus ciudadanos hablen un promedio de tres idiomas. Hasta ahora son aproximadamente 180 los judíos galardonados con Premios Nobel en diferentes disciplinas, un promedio de tres de cada diez galardonados.
El autor es diputado a la asamblea nacional
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