AFP
Los combatientes del nuevo régimen libio llamaron una vez más ayer a la OTAN a intensificar los ataques para terminar con la resistencia de las fuerzas leales a Muamar Gadafi en Sirte y Bani Walid, dos bastiones del derrocado líder.
“La OTAN está presente pero no interviene bastante. Le dan a los lanzacohetes con los que (los pro-Gadafi) no disparan pero son inmediatamente remplazados: necesitamos más ayuda de la OTAN”, explicó Walid Jaimej, un capitán de las fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT).
En Bani Walid, al sur de Trípoli, las fuerzas de las nuevas autoridades se preparaban para lanzar una nueva ofensiva un día después de enfrentamientos donde tuvieron once bajas. Entre las víctimas está Dau al-Salihine Jadak, que comandaba el frente norte de Bani Walid y murió cuando un cohete dio de lleno en su automóvil, declaró Abdala Kenchil, un responsable local del Consejo Nacional de Transición (CNT).
De su lado la OTAN, que desde marzo dirige una coalición internacional de intervención en Libia, denunció el martes una grave degradación de la situación humanitaria para los civiles de Sirte y de Bani Walid.
Muamar Gadafi desapareció desde la caída de su cuartel general en Trípoli el 23 de agosto y el objeto de un mandato de detención de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes contra la humanidad. Interpol difundió un aviso de búsqueda internacional.
En este país, donde también se registran combates para derrotar al presidente Bashar Al Asad, las autoridades y los opositores se responsabilizan mutuamente por los asesinatos de varios científicos en Homs, en los últimos días.
Por otra parte, el Consejo de Seguridad de la ONU concluyó ayer las negociaciones sobre Siria sin un acuerdo sobre una nueva resolución, después de que Rusia rechazara el intento de Europa de amenazar con más sanciones a este país en conflicto desde marzo.
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