Por Anne Pérez Rivera
El teléfono repica y repica. Al otro lado de la línea 118 nadie responde. Algunos tienen suerte y su llamada es recibida, pero con el paso del tiempo nadie llega al sitio de la emergencia. Esas son algunas de las quejas al funcionamiento de esta línea de emergencia policial.
Según las estadísticas, diariamente la línea 118 recibe unas 5,000 llamadas. De esta gran cantidad, solo unas 300 son verdaderas emergencias.
El jefe del centro de emergencia policial de la Policía Nacional, comisionado Tomás Velásquez, asegura que las debilidades en el servicio se deben al sabotaje de gente sin oficio.
“Tenemos 30 líneas telefónicas para recepcionar llamadas de emergencia, pero cuando hacen llamadas hostigosas y maliciosas, nos saturan las primeras 16 líneas, y cuando la llamada de un caso real de emergencia cae en la línea 17 nuestros operadores ya están ocupados con la gente que llama solo para hostigar”, dijo el comisionado Velásquez, quien admitió que cuando la llamada “cae al vacío” o no la atienden los operadores ya no se recupera la información.
“Estamos registrando a las personas que están haciendo llamadas hostigosas. Les estamos advirtiendo que de continuar con esa actitud los vamos a llevar a los juzgados, porque tenemos la potestad de enjuiciarlos”, dijo Velásquez. Esta línea fue activada desde el 2007.
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