Por Elízabeth Romero y Roberto Mora
Faustino Alonzo Torres, quien ayer denunció ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), de Estelí, la detención ilegal de la que fue víctima, dijo que fue apresado cuando llegó a la Policía a conocer sobre la situación de sus amigos.
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La detención ilegal y las supuestas torturas a las que fueron sometidos tres jóvenes en Estelí en celdas de la Policía Nacional, luego de ser presuntamente sorprendidos haciendo pintas en esa localidad, fueron consideradas por representantes de organismos de derechos humanos como una situación muy grave. El hecho lo consideran violatorio a la Constitución Política de la República, así como convenciones internacionales que prohíben la tortura.
Para el funcionario de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Denis Darce, el caso que involucró a los jóvenes Faustino Vladimir Alonzo Torres, Timoteo Patrón y Alexander Torres, debería ser investigados de oficio por la Dirección de Asuntos Internos de la Policía y aplicar las medidas disciplinarias pertinentes.
Sin embargo, dijo: “Aparentemente la Policía solo tiene ojos para aquellos que están desde una perspectiva cívica realizando algunas acciones de protesta, pues no se ha conocido ningún caso en que la Policía Nacional actúe contra grupos asociados al partido de gobierno y que realizan estas mismas actividades de pintar edificios públicos, de pintar la propiedad privada”.
Gonzalo Carrión, director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) —organismo al que recurrió uno de los detenidos—, estimó que los hechos denunciados hacen referencia a un tratamiento inhumano como lo establece la Convención Interamericana y la Organización de Naciones Unidas sobre la tortura que es un delito internacional. “Una persona detenida —aparte que debe ser detenida legalmente—, una vez detenida debe ser absolutamente respetada (en) su integridad”, señaló Carrión.
El abogado del Cenidh criticó el comportamiento dual de la Policía que en los últimos años se ha caracterizado por ser complaciente con los grupos afines al partido gobernante que anteriormente han destruido bienes y agredido a opositores, no así con quienes no profesan sus ideas. Y es allí donde radica el peligro, pues la Policía puede ser utilizada como un instrumento político partidario, dijo.
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