Durante el largo feriado de Independencia, de lo que más se habló en las tertulias a las que asistí, fue de política.
Los comentarios más frecuentes eran que el fraude ya estaba montado y que Ortega se iba a robar las elecciones, el otro era sobre la oposición dividida y que si esta es producto de la terquedad de los políticos o si es ficticia. No recuerdo ni una sola reunión en la que todos hayan salido con una opinión de consenso, lo que sí me llamó la atención fue el comentario de una señora que comparó al presidente Ortega con Luis XVI, último rey de Francia, según ella la que gobierna en Nicaragua es la primera dama al igual que lo hacia la esposa del rey. A Luis XVI se le atribuye la frase “es legal porque es mi voluntad”, lo mismo que hemos escuchado decir a los funcionarios de facto, cuando se defienden de la ilegalidad e ilegitimidad de sus funciones.
Todos sin excepción manifiestan que es legal, porque fue la voluntad del presidente. Siguiendo con Luis XVI otra frase célebre es la que él expresó la mañana del 14 de julio de 1789, cuando los nobles esperaban impacientes a que el rey se levantara para darle una noticia, cuando lo hizo uno de ellos le dijo: “Señor hay disturbios en las calles”, a lo que el rey preguntó: ¿será otro motín? La respuesta del noble fue “no mi señor, es la revolución”. Ese día se conmemora la toma de la Bastilla y el inicio de la revolución francesa.
Analizando, si el presidente Daniel Ortega ganara las elecciones con más votos que los de todos los candidatos opositores juntos, todavía tendría que resolver su falta de legalidad y legitimidad que constituyen su pecado original. Si Ortega gana las elecciones con menos votos que los obtenidos por los opositores, si estos hubiesen ido unidos, definitivamente que a estos tendríamos que responsabilizarlos. Pero si el CSE le adjudica un triunfo cuestionado por los observadores nacionales e internacionales, entonces la pregunta es: ¿qué harán los llamados “oposición”?, ¿será un motín como en el 2008 o una revolución?, ¿o simplemente se quedarán de brazos cruzados? Creo que ese día tendremos la respuesta sobre quién es el verdadero pactista, si Eduardo Montealegre o Arnoldo Alemán, ya que todos sin excepción los estaremos observando. Especialmente a don Fabio Gadea, ya que Eduardo, su mentor, fue el primero y el único hasta ahora en haber reconocido un triunfo de Ortega sin haberse terminado de contar los votos, cosa que dicho sea de paso nunca se hizo. Por ello estoy segura que en esta inquietud me acompañan miles de nicaragüenses, que don Fabio nos dijera sin jerónimo de duda ni titubeo alguno, ¿cuál sería su posición si el CSE declara ganador a Ortega en una elección fraudulenta y cuestionada por los observadores? Esta simple respuesta de su parte y de los otros candidatos, podría motivar a todos los nicaragüenses a asistir masivamente a votar en las urnas.
Y pueden estar seguros que independientemente de por quién hayamos votado, todos estaremos unidos ante una respuesta contundente que demuestre nuestro inquebrantable deseo de ser libres. Entonces el próximo 6 de noviembre pasaría a formar parte de las efemérides históricas más relevante de nuestra Patria. La autora es Ingeniera civil.
Si el CSE le adjudica a Ortega un triunfo cuestionado por los observadores nacionales e internacionales, ¿qué harán los llamados “oposición”?, ¿será un motín como en el 2008 o una revolución?, ¿o simplemente se quedarán de brazos cruzados?
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