Nuestro país ha sufrido injusticias, violaciones a los derechos humanos e irrespeto por parte de los gobiernos que hemos tenido, tanto de derecha como de izquierda. Sin embargo lo que estamos viviendo actualmente es una maquiavélica y abierta intención de no soltar el poder empleando cualquier medio posible.
El caudillismo es el negocio mejor retribuido en la política nicaragüense. Todos se aferran al poder y no quieren entregar las riendas del mismo, porque, naturalmente, además del dominio de la nación rinde suculentos réditos económicos convirtiendo al gobernante en nuevo millonario. Esto convierte el mandato en tiranía y al poseer el absoluto control de todos los poderes, el pueblo se siente esclavizado aunque los que se lucran al amparo del irrespeto anhelan perpetuarse en el poder.
¿Por qué nuestros políticos no toman el ejemplo de los países que tienen alternabilidad y que sí pueden reelegir a su presidente solamente por una vez como Costa Rica y Estados Unidos?
Al contrario naciones como Egipto, Libia, Irán, etc., manejados por déspotas que quieren vivir toda la vida gobernando se exponen, como hemos visto, a que lo pueblos se levantan en su contra y los derroquen.
Cuba, bajo las bota de los hermanos Castro en vez de progresar ha sido destruida, la férrea censura no permite que nadie abra la boca y precisamente en la isla los disidentes son encarcelados y sumergidos en un ominoso silencio.
En Nicaragua aparentemente no hay censura pero se desarrollan procedimientos tan sutiles y sin embargo evidentes, que desembocan en una elocuente conspiración del silencio. Le niegan información a los medios que no son oficialistas, les coartan la publicidad, patrocinan grupos colaboradores apoyados por FNT y se instalan frente a LA PRENSA para no se distribuya e infundir temor y una real censura.
Los portavoces de los ministerios y otras entidades estatales tienen prohibido dar información que la ciudadanía —que es la que paga los impuestos para costear sus jugosos salarios— necesita saber. Le niegan a los medios radiales no oficialistas acceso a publicidad gubernamental, porque ellos quieren que el silencio vergonzoso lo sufra el pueblo y al contrario sus medios oficiales y los de la familia Ortega Murillo tienen todo el respaldo y apoyo económico de los recursos gubernamentales. Todas las instituciones están politizadas. Los que desean obtener un empleo en el área estatal tienen que presentar un aval de los CPC y hasta para brindar servicios a la comunidad tienen que estar ligados al oficialismo.
Recuerdo que en la época del oro el Banco Nacional de Nicaragua, otorgaba créditos a los campesinos sin averiguar la filiación y presentar avales políticos. La conspiración del silencio, está funcionando a cabalidad y la gente lo observa. El pueblo está atento pero no es tonto. Recordamos la década perdida cuando en la manifestaciones gritaban a pulmón abierto: “El que no brinque es contra” y todo mundo brincaba, pero la mayoría votó en contra de los que lo hacían brincar. El autor es especialista en cooperativismo
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