Por Lucía Vargas
Cinco casas arrasadas y 260 personas afectadas fue el daño preliminar que reportaron las autoridades ayer tras el temporal.
La experiencia que vivieron muchas familias de los barrios Julián Quintana, tercera etapa, Bartolomé y Eleonora, en la zona norte de la ciudad, fue de terror según sus testimonios, pues aseguran que la corriente se desbordó y mantuvo a la gente con el agua hasta el cuello por varias horas.
Lucila Marenco, de 48 años, quien vivía con sus familiares en una casa de paredes de adobe y techo de tejas, quedó en la calle, pues la corriente arrasó con paredes y enseres.
Marenco dijo que su familia la componen dos niños y cuatro adultos, entre estos una anciana.
Los hombres del barrio limpiaban la basura del cauce para evitar inundaciones con otra lluvia. José Martínez dijo que la corriente se le llevó la ropa, muebles y hasta las gallinas que estaba criando.
Los líderes Silvio Ruiz y Letzbia Baltodano, levantaron un censo para cuantificar los daños. Ambos comprobaron que cuatro casas fueron arrasadas así como una pared del colegio Dezamberg. También fue afectada la iglesia Bautista Dios es Amor, donde hubo pérdidas de equipos de sonido y sillas.