Conocí a Edgar Tijerino an tes de verlo por primera vez. Y crecí admirando sus trabajos de adjetivo explosivo, prosa apasionada y pirotecnia precisa, que fueron el señuelo que me atrapó hacia su lectura constante.
Hoy, no solo celebro tener a Tijerino entre mis amigos, sino que he visto de cerca su superación permanente, su esfuerzo por continuar adelante y su tenacidad por hacerse mejor, no solo como escritor, sino como persona.
Con Bravo Denis, el libro en el que se nos ofrece un magistral relato sobre la trayectoria de Denis Martínez, el más grande pelotero producido por nuestro país, Edgar ha dado el paso al frente que la historia le exigía.
La carrera de Tijerino se inició dos años antes que la de Denis en el beisbol nacional, pero ambas crecieron paralelamente a través del tiempo y se fundieron mediante el vínculo indisoluble de la amistad sincera.
Y cumpliendo con lo que Camilo José Cela, llamaba el deber del escritor, Tijerino nos entrega el testimonio de una obra de la cual ha sido un testigo íntimo, pero con los rigores de un acta notarial y la pasión de un literato.
A través de 320 páginas, está agrupada la historia del nica que alcanzó la excelencia con una bola entre sus manos, pero mejor aún, está establecido el legado de un ser humano que se atrevió a ser lo mejor que podía.
Y entonces, ahí está su ejemplo, que adquiere mayor brillo con el paso del tiempo, en parte, gracias a Tijerino, que se encargó de anotarlo en su libreta y ahora lo comparte con nosotros en un estupendo trabajo.
Así que bravo a Denis por su colosal obra, que nos hace converger a los nicas, más allá de nuestras diferencias, y bravo a Edgar, por no perderle punto ni coma a esa historia de grandeza, que inspirará generaciones.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B