En muchas familias de nuestra patria todavía no se hacen los tres tiempos de comida, debido a que de una familia de siete personas solo una trabaja.
Gracias a Dios el salario mínimo que estuvo congelado por varios años se ha retomado considerablemente por la gestión de nuestra ministra del Trabajo, doctora Janeth Chávez, quien con su equipo de trabajo ha palpado el salario del pueblo y se ha aumentado en vistas de un trabajo digno.
Sin embargo el empleo, la búsqueda de trabajo, no es fácil para las nuevas generaciones que están en edades de poder acceder a lo laboral, donde los empresarios piden experiencias no menos de dos años, tener vehículos, con perfiles bien detallados, lo que hace cerrar el acceso a la vida laboral a las personas jóvenes que con ilusión sacan sus carreras para luego ir a vender al mercado, o de taxistas o en subempleos para poder medio vivir o medio comer.
Es urgente que todo dueño de empresa apoye a las nuevas generaciones para que trabajen, de lo contrario la frustración de nuestra juventud seguirá avanzando, los robos, los secuestros, el comercio de la droga, que como decía una señora del Oriental se vende como caramelos y nosotros solo viendo los problemas de largo; no se nos olvide que en Guatemala son 30 personas asesinadas diario y en El Salvador de 15 a 16 personas al día. Si no damos respuesta a esta situación este cáncer se pasará en poco tiempo a esta tierra donde nos llenamos la boca diciendo que somos el país menos violento.
No hemos tomado conciencia que somos un país pequeño con 5,500,000 de habitantes, que todos tenemos posibilidades de aportar algo para el bien de la nación, pero vivimos en nuestros egoísmo y avaricia que solo queremos llenarnos de plata nosotros y los demás que se mueran de hambre. El acceso a la juventud para trabajar sin experiencia es un imperativo que compromete a todas y todos los que podemos dar trabajo, ayudar a los jóvenes que tienen capacidades para el emprendedurismo, apoyar el campo donde existen grandes extensiones de tierras ociosas por falta de semilla, por falta de negocios para vender los productos, creo que irresponsablemente todo se lo dejamos al Gobierno.
También es lamentable gente con mentalidad de no querer trabajar, gente con deseos de ganarse la vida de manera irresponsable y fácil, como es vender droga, robar, estafar, que al final terminaran mal porque estas formas de trabajo no llevan a nada más que a la desgracia, pero que por la mala educación en los hogares o por desesperación optan por estos mediocres trabajos. Si usted amiga o amigo lector puede ver los periódicos y las noticias nacionales por televisión y constate, vea cuánta juventud está siendo capturada en todas estas situaciones, es importante que despertemos de la comodidad, del despilfarro, de los vicios y ayudemos a los demás apoyando en la educación técnica de las nuevas generaciones para acceder al trabajo y dar empleo. San Juan Bosco decía: “De la sana educación de la juventud depende la felicidad de las naciones”. El autor es sacerdote, director del Centro Juvenil Don Bosco
Es urgente que todo dueño de empresa apoye a las nuevas generaciones para que trabajen, de lo contrario la frustración de nuestra juventud seguirá avanzando, los robos, el comercio de la droga… el acceso a la juventud para trabajar sin experiencia es un imperativo que compromete a todos los que podemos dar trabajo.
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