Por Ariel Alexander Salinas
Escucho epiléptico al silencio, dictando palabras escritas en el infierno.
El llanto del alma atada a la traición nocturna, rompe con la mecanografía espacial, que narra en papel oscuro el apareamiento de los dioses.
De entre las paredes del vacío pintado de mentiras, nacen mis delirios en los brazos del viento muerto.
La línea se ha perdido; solo cae la hoja, el gato callejero juega y un mosquito fuma alrededor del cadáver de la noche.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B