Humberto Belli Pereira

La decisión de Aminta

Aminta Granera es una de las mejores personas que han pasado por el servicio público nicaragüense. Que nuestras opiniones sobre otros tengan una carga subjetiva, no las hace innecesariamente inválidas. La bondad y la calidad de las personas es algo que uno normalmente intuye. Conocí a Aminta en su adolescencia y la traté cuando era alumna de la UCA, recién salida del noviciado de la Asunción. Llevaba la marca de una persona profundamente religiosa, que fácilmente se encendía hablando de Dios y temas espirituales.

El excelente récord policial de Aminta y, sobre todo, la gran estima que se ha granjeado entre la población y entre sectores muy respetables, son resultados y reflejos de sus cualidades. ¿Cómo es, entonces, se preguntan algunos, que una persona tan recta haya aceptado una decisión presidencial, que a juicio de juristas de prestigio es flagrantemente ilegal? Juzgar las decisiones de los malos es relativamente fácil: a ellos los motiva la búsqueda egoísta de beneficios. Juzgar la decisión de los buenos es más difícil. No comparto el escepticismo de quienes, como el caricaturista Guillén y el escritor León Núñez, creen que los altruistas son especie en vías de extinción. Creo que la motivación principal de Aminta ha sido el bien de su patria y el de la institución policial, por la que ha dejado buena parte de su vida.

Un aspecto a considerar, al valorar su actuación, es que en una institución militar y jerárquica, como la policía, sus mandos deben obedecer, sin deliberar, a sus superiores. Esta realidad, de carácter legal, ha sido frecuentemente ignorada causando muchos equívocos. Así, cuando la policía ha mostrado pasividad ante el actuar de las turbas orteguistas, el blanco de las críticas ha sido Aminta o la policía, y no su jefe supremo. Esto ha colocado a los mandos policiales en una situación incómoda, prensados entre su vocación de profesionalismo, que han cultivado y demostrado a través de los años, y la obediencia a un presidente, propenso a comportarse más como cabeza de partido que de nación.

Por varios años, botar el bastón de mando y acariciar el dulce y remunerado retiro, ha sido una posibilidad elegante y tentadora. ¿Pero era lo mejor para la institucionalidad policial? ¿Mantendrían los nuevos mandos ese esfuerzo oculto y duro por defenderla, o se entregarían en los brazos de quien aspira a politizarla y desvirtuarla aún más?

Ese dilema volvió a repetirse, agravado, a la hora que Ortega decidió prorrogar a la comisionada. Él hubiese podido legalizar su decisión con una reforma a la ley. Si no lo hizo, pudiéndolo, es porque quizás quería minar a Aminta, a quién, según una hipótesis creíble, Ortega ratificó en vísperas de las elecciones en atención a su prestigio, pero a quien desearía reemplazar más tarde con una ficha incondicional.
Aminta tenía la posibilidad de rechazar el decreto presidencial, declarándose en rebeldía, ante el aplauso de muchos, o acatarla, cargando un precio alto, pero quizás manteniendo otro espacio, en el cual seguir jineteando al borde del acantilado.

Aunque hoy Aminta tenga mellada su legitimidad, por la forma en que la nombró Ortega, posiblemente aún tiene un margen de maniobra para defender la cuota de profesionalismo, grande e importante, que todavía preserva la Policía Nacional —en gran parte- gracias a ella—. Será el veintiún funcionario de facto, pero un gran abismo la separa de quienes buscan prebendas sin pudor. No es un jinete que esté allí por el placer de cabalgar o cosechar ventajas, sino para evitar el abismo. Ahora la cabalgadura será más empinada. Que sea también más sola, dependerá de nosotros. 

El autor es sociólogo y fue ministro de educación 1990-1998.

COMENTARIOS

  1. Jaime Pasquier Romero
    Hace 15 años

    La orden que da el Jefe al subordinado tiene que adaptarse a la disposicion legal que la autoriza. La facultad de tomar una decision no es mas que el mecanismo operativo que permite materializar una preexistente concepcion valorativa que ha servido de base a la comunidad en el establecimiento de la norma juridica. Por lo tanto, el subordinado tiene que obedecer la decision legal; el Jefe solamente indica la oportunidad de hacerlo: de otra manera, el Jefe crearia la norma.

  2. El ciudadano
    Hace 15 años

    Lo siento Dr Belli por su articulo. No estoy de acuerdo. La ley es la ley y Aminta tenia que respetarla, cueste lo que cueste. Se dejo seducir por la vibora que una vez chineo y otra vez chinea. Muy honroso hubiera sido decir hasta aqui llego porque la ley hasta alli lo permite. Si hubiera habido reforma legal, no habria problemas que este alli, pero esta ilegalmente aumentando la presion de la poblacion y promoviendo el caos. La policia es para evitarlo y ella sucumbio al deseo del despota

  3. juancarlos
    Hace 15 años

    Siguiendo la vena religiosa de este Sr. Belli cree que Aminta tiene, la decisión de acatar una orden ilegal de ortega se parece mas al dicho, Dios los cría y el diablo los junta (daniel ortega y aminta granera). Yo no creo que la ilegal decisión de aminta tenga que ver con salvar a Nicaragua o el profesionalismo de la Policía. Aminta es parte de la misma pandilla orteguista que devenga prebendas y otros beneficios. El poder corrompe y ahora tenemos una minidictadura en la Policia Nacional de

  4. Cual conciencia
    Hace 15 años

    Oye, Belli. Si vos te creés muy católico ¿por qué te ponés en el papel farisaico de decidir quién es bueno y quién es malo en Nicaragua? ¿Desde cuándo sos juez de conciencias? Reconocés que la Aminta es una “funcionaria de facto” pero según vos no importa porque «es buena». O sea que para vos hay «corruptos buenos» y «corruptos malos». Ve que deaca.

  5. que la legalice ortega
    Hace 15 años

    los magistrados del poder judicial, se retiraron en protesta, pero luego se intgraron, pero las riendas las agarraron los orteguistas y aunque ellos hubieran permanecido de facto, hubieran tenido las riendas. con aminta la cosa es diferente porque si a ortega le ronca la gana o ve que ella no se alinea a sus abusos, la puede quitar,y poner a sus arrastrados porque ella no esta respaldada por ninguna ley y no podria ir a una corte porque esta puesta en el aire. debiera exijir que la legalice

  6. Qué concha
    Hace 15 años

    ¡Echame ese trompo en la uña! Este señor dice que la Aminta decidió aceptar un nombramiento ilegal por «el bien de su patria y el de la institución policial». ¡Qué cáscara! ¿También Daniel Ortega busca la reelección ilegalmente por el bien de Nicaragua? Belli, me has decepcionado.

  7. Luis B. Montoya
    Hace 15 años

    Parace que el articulista quiere le quiten boletas queno quiere pagar. La Aminta será todo lo buena que dice pero de que su nombramiento es ilegal si lo es. Además no puede llevar la contraria al jefe porque si lo hace simplemente pierde mucho más de lo que ganaria. Recordemos que el esposo de la Aminta es un ficha grande en la industria farmaceutica y una gran provedor de las mismas al estado. El billete es bueno asi que para que contradecir al jefe, si él siempre tiene la razón.

  8. J.M. Fajardo C.
    Hace 15 años

    Fundamentar una hipótesis en un hecho pasado de religiosidad, es negar en el ser humano, la posibilidad de malearse, pervertirse con el poder y el dinero.

  9. J.M. Fajardo C.
    Hace 15 años

    La decisión de Aminta cumplido su periodo “debió ser el respeto de la ley”, Crear la hipótesis de que lo hizo por salvar a la institución, es contribuir conscientemente con el hecho ilegal de su nombramiento, agravado por carecer de un periodo de tiempo determinado y perturbar el relevo de mando. “Todos; en una institución son necesarios, pero nadie es indispensable” Fundamentar una hipótesis en un hecho pasado de religiosidad, es negar en el ser humano, la posibilidad de malearse,

  10. Chinandegano
    Hace 15 años

    Siempre me han gustado sus artículos señor Belli, pues tienen buen enfoque, pero este la erró, no trate de defender a la señora Granera, que esos argumentos no justifican.

  11. gagarin
    Hace 15 años

    Momento de pasarse al lado correcto, al unico que le debe respeto y obediencia es a su conciencia, la admiraba pero ahora no se…

  12. Reflexion unipersonal
    Hace 15 años

    Nadie le entendio a Belli porque el mensaje no estaba dirigido para nosotros sino a una sola persona, Aminta. Es ella quien lo tiene que leer con detenimiento y reflexionar; porque el beneficio de la duda que le está dando Humberto tiene cola. En este pais cualquier persona que es o se considera indispensable en una institución pública, no hiso bien su trabajo de desarrollar cuadros para su reemplazo o es un pinche vende patria. El trabajo

  13. Ivan
    Hace 15 años

    Es obvio, no se necesita ser culto o estudiado para errar, en este caso el señor Belli. Que si está equivocado con este tema? eso ni se cuestiona. Se le podría llamar torpe o tal vez «Amintista», prefiero decirle que es torpe. Cierto es que el subordinado tiene que obedecer a su superior, pero, siempre hay un pero señor Belli, pero, siempre y cuando el superior esté sujeto a la ley. En Nicaragua, se lo digo con humildad, nadie está sobre la ley, nadie.

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