Por Mario José Moncada
Aunque a diversas velocidades, el crecimiento de las remesas familiares captadas por los países de Centroamérica se mantuvo durante los primeros siete meses de 2011, pese al sombrío panorama mundial dominado por el deterioro de las economías de Estados Unidos y Europa.
2,114 millones de dólares recibió El Salvador durante los primeros siete meses de 2011, es decir registró un crecimiento del 4.4 por ciento.
1,386 millones de dólares logró Honduras, pero de enero a junio, según los datos más recientes del banco central de ese país, lograron un crecimiento del 11.7 por ciento.
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En Nicaragua tales recursos totalizaron 509.9 millones de dólares durante los primeros siete meses del año, lo que representa una subida de 9.5 por ciento. Casi equivalen a los generados hasta ahora por la carne bovina y el oro, que son el segundo y tercer rubro de exportación de Nicaragua , respectivamente.
La pregunta del millón, o de los millones, es si podrá mantener ese ritmo en lo que resta del año.
El economista Alejandro Aráuz estima que las remesas de Nicaragua podrían crecer este año entre un ocho y diez por ciento cuando menos, “lo que es una buena cifra”.
De cumplirse tales pronósticos este año el país captaría entre 950 y 1,000 millones de dólares en remesas familiares. El año pasado sumaron 822.1 millones de dólares, según el Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que representó una recuperación del siete por ciento con respecto al 2009.
Aráuz, en declaraciones a LA PRENSA, estima que “este aumento provendría en mayor medida” de la actividad agrícola que está creciendo en Costa Rica, sector en el que laboran miles de nicaragüenses, o bien de los migrantes en El Salvador y Panamá, que han venido ganando terreno como emisores de remesas para Nicaragua.
Para Abel Cruz, viceministro guatemalteco de Economía, el dinamismo de las remesas familiares registrado hasta ahora obedece a que “el desempleo está golpeando más a los ciudadanos de ese país que a los migrantes”, informó el diario Prensa Libre.
Entretanto, Aráuz recuerda que “las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos son aún imprecisas y la situación económica doméstica no se ha dinamizado”.
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