Buenos Aires todavía es Buenos Aires. El paisaje ha cambiado y ya no es el de otrora, es cierto; se ven vendedores ambulantes, músicos, grupos de emigrantes extranjeros o gente del interior del país, pero igual a como se ven hoy en todas las grandes ciudades de Europa y de América, también, es verdad, pululan mendigos y hurgadores de basura. Hay como una sensación de inseguridad, que quizás está más acentuada por las recomendaciones que se le hacen al que llega a los hoteles o por los amigos, o los conocidos. Nunca están de más. Es cierto, pero pueden hacerle perder ese Buenos Aires que no ha desaparecido, con sus restaurantes, teatros, cafés, librerías, museos, galerías, espectáculos de todo tipo en lugares cerrados y al aire libre, para los que no alcanzan para disfrutarlos el día y la noche. Lo que sí llama la atención en estos días son los vericuetos que deben realizar los taxis para llevarlo de un lado a otro de la ciudad por los atascamientos que se producen en el tránsito, debido a las manifestaciones de trabajadores en apoyo de sus reivindicaciones reclamando a empleadores y gobierno. Y esto es cuestión de todas las horas y en varios puntos de la ciudad. Lo curioso es que sus convocantes y la mayor parte de quienes participan, dos semanas atrás votaron por la presidenta Cristina Fernández, seguramente conforme como ella ha hecho las cosas y de cómo a cada uno de ellos les va en consecuencia.
También en estos días se supo que en ocho años (2002-2010) el patrimonio de los Kirchner (Néstor y Cristina) —desde que llegaron a la Casa Rosada— se multiplicó por 34. Pasó de unos 500 mil a 18 millones de dólares. Según su propia declaración de bienes, el matrimonio (aun vivo el expresidente) recibió por alquileres en el 2010 U$$S2.5 millones (poseen 28 inmuebles), y U$$S720 mil por intereses generados por 19 depósitos a plazo fijo. Desde hace mucho llama la atención este desmesurado crecimiento del patrimonio de la dupla presidencial. Incluso los rendimientos de los plazos fijos, que en 2009 lograron en dólares un renta anual aproximada del 24 por ciento y que en el 2010 fue superior al 10 por ciento. Estos guarismos llevan a algunos analistas a hablar de operaciones extrañas e incluso de lavado de dinero.
¿Qué puede pasar? Aparentemente nada. Cuando en vida de Kirchner el tema fue investigado por las oficinas competentes, los principales funcionarios auditores fueron desplazados o debieron renunciar. Cuando fue a la justicia el Juez actuante, Norberto Oyarbide, rápidamente sobreseyó al matrimonio. Por lo menos a la mitad de los argentinos esto no les molesta y hasta se sienten bien de tener una presidenta rica y según se divulgó en estos días una de las cuatro o cinco mujeres más poderosas del mundo. Eso fue, por lo menos, lo que se vio en las primarias de agosto pasado.
Pero hay otra mitad que no lo vio así. Sin embargo, hoy ya los analistas dicen que en octubre Cristina logrará una votación que superará a la obtenida en las primarias.
Sostienen que la oposición quedó aturdida, que no se ha dado cuenta, ni antes, ni ahora con los números en la mano, que la mitad de los argentinos rechazan a la presidenta y que, seguramente buena parte de lo que los que la votaron no la quieren, pero que como no tienen otra opción, ella pasa a ser la menos peor. Y eso, dicen, es lo que incluso le va a pasar a muchos dirigentes de la oposición, que después de las primarias salieron en estampida y van a hacerle el juego al kirchnerismo, por lo que no es difícil que en octubre Cristina reciba bastante, más que el 50 por ciento de agosto.
“Pero ese sí será para ella, el principio del fin”, sentenció uno de mis consultados. El autor es periodista uruguayo, director del semanario Búsqueda .
Cristina Fernández es actualmente una de las cuatro o cinco mujeres más poderosas del mundo.
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