Por Elízabeth Romero
Mantas con leyendas como: “Los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz”, fueron colocadas ayer en las principales calles del municipio de La Concepción, previo a la misa de novenario en memoria del padre Marlon Ernesto Pupiro García, asesinado el pasado 20 de agosto.
En diciembre próximo el padre Pupiro cumpliría 14 años de sacerdocio.
El obispo Brenes consideró que la muerte del padre Pupiro será un abono permanente que fortalecerá a la Iglesia en Nicaragua.
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A la misa presidida por los obispos de la arquidiócesis de Managua, Leopoldo Brenes y Silvio Báez, el obispo de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, y los obispos Pablo Smith y David Sigüi, del vicariato de Bluefields, en representación de la Conferencia Episcopal, asistieron católicos de parroquias de Sábana Grande, Ticuantepe, San Marcos, Masaya y Managua.
Al finalizar la celebración religiosa los asistentes clamaron reiteradamente “¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!…” Al tiempo que una persona gritaba “¡Que se sepa la verdad!”
Durante la homilía monseñor Leopoldo Brenes recordó que hace quince días el padre Pupiro celebró su última misa. Todavía el 25 de julio estuvo junto a él en actividades de trabajo en la parroquia.
Según dijo, ha conocido lo que para los padres significa la pérdida de un hijo. Lo que les ha impactado a él y a su obispo auxiliar, monseñor Silvio Báez, fue la forma atroz en la que fue asesinado.
También reaccionó a las declaraciones del propietario del centro recreativo La Borgoña, adonde supuestamente llegó el sacerdote la madrugada del sábado a consumir cerveza. “Quieren darnos atol con un dedo, si no somos bebés”, dijo García.
Ella no cree lo que ha dicho la Policía, de que Yasker Blandón es el único sospechoso del asesinato. “Pero si es que (Yasker) no ha dicho la verdad de su boca, de qué fue lo que hizo, de cómo (lo mató) ¿por qué? No creo, ni que haya sido Tarzán tal vez”, dijo.
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