Sergio Ramírez

Cepillos de dientes con mangos de oro

Cuando Anastasio Somoza Debayle huyó a Miami en julio de 1979, el bunker al pie de la loma de Tiscapa en Managua, que fue su último refugio, donde vivía y se mantenía al tanto de las operaciones militares, quedó indefenso y abandonado, y los primeros guerrilleros que entraron en aquel recinto considerado hasta entonces una fortaleza inexpugnable, se encontraron con sus estancias desiertas. Hay una foto que revela mejor que nada su conquista final: uno de los guerrilleros, con la dicha pintada en su cara, disfruta metido en la bañera del dictador.

Comparado con el complejo militar de Bab El Aziziya, desde donde reinaba el coronel Gadafi, el bunker de Somoza parece más bien modesto, apenas unas cuantas oficinas, una sala de sesiones y un dormitorio. Gadafi tenía un sentido más monumental y más faraónico del poder, y era mucho más histriónico, empezando por su infinita colección de disfraces y uniformes militares, unas veces vestido con suntuosidad oriental, como los califas de las Mil y una noches, y otras de mariscal de campo como cualquiera de los viejos sátrapas latinoamericanos, las vistosas charreteras y la casaca cargada de medallas. Toda clase de quepis, gorros dorados, turbantes de seda. Y sus palacios. Los que ocupaba él y los que ocupaban sus hijos, pródigo en dispensarles lujos y caprichos.

Al momento del derrumbe de su régimen de largos cuarenta y dos años, la prole numerosa del coronel Gadafi era de ocho hijos, entre propios y adoptados, unos útiles a su aparato de poder, otros inútiles y ociosos, pero todos ellos dueños de una abundante parcela de riqueza, mansiones, yates, jets privados, flotillas de automóviles, villas en el extranjero, cuentas cifradas, legiones de criados y protegidos por igual en sus gustos y caprichos.

Ahora que las mansiones de todos ellos en Trípoli fueron ocupadas por los rebeldes, podemos enterarnos de cómo vivían, de cuáles eran sus gustos y sus manías para gastar el dinero que recibían a raudales de las arcas sin fondo de su padre. Gastar el dinero que no cuesta ganarse, parece ser el más irreprimible de los vicios. Caprichos, fijaciones, obsesiones, fastuosidad. La riqueza es el reino de la exageración. Todo lo que la imaginación y el deseo dicten. Poseerlo todo a la vez, no privarse de nada, encontrar gusto en tener lo que no se necesita. Todo lo que está colocado entre la avaricia y la sensualidad del ocio bien vivido, la riqueza como instrumento de poder y de dominio, la exacerbación sin fin de los sentidos.

Junto con los rebeldes armados entró el pueblo llano y silvestre en las mansiones amuralladas de la familia, una de ellas la de Al Saadi el Gadafi, el hijo al que papá le compró el sueño de ser futbolista de la liga italiana, lo que logró haciéndose de un paquete de acciones del equipo Udinese. El muchacho jugó por todo un total de media hora, para luego calentar de manera permanente la banca. Pero eso no es todo. Llegaba a los entrenamientos en un helicóptero, o al volante de un Lamborghini, y siempre a mano su jet privado para escaparse a Paris, aficionado como era a los shows del cabaret Crazy Horse.

En uno de los infinitos cuartos de baño revestidos de mármol de la mansión abandonada de Al Saadi, cuyas almenas miran al mar Mediterráneo, un muchacho de la calle, que ha entrado en el tropel, se apropia de un cepillo de dientes con mango de oro. No se sabe bien si el cepillo pertenecía al dueño de la mansión, o a Dina, su perra doberman, que disfrutaba de su propia suite, con su propio cuarto de baño y solía comer filet mignon, su plato preferido. Un criado se encargaba de lavarle los colmillos tras cada banquete.

Otro se lleva como trofeo media docena de jeans Diesel, la marca preferida del futbolista fracasado. En un estacionamiento subterráneo hay media docena de vehículos, un Laborghini, un Hummer, un BMW, un Audi, un Mercedes, un Ferrari. Y, por supuesto, en los predios de la mansión, una cancha de futbol profesional, con grama artificial y torres de iluminación. Según las historias que corren, Al Saadi pagó una vez a Maradona un millón de dólares para que lo entrenara. De muy poco le sirvió.

También ha entrado el pueblo a la mansión de Aisha el Gadafi, abogada de profesión y a quien se recuerda por haber sido parte del bufete de abogados que se encargó de la defensa de Sadam Hussein. Presidía también en Libia una organización de caridad, para ayudar a los beduinos pobres y a los menesterosos de las calles. Madre amorosa, solo el pabellón de juegos de sus niños era un verdadero parque de atracciones, y en una sala adyacente había una biblioteca infantil con cerca de dos mil volúmenes. Si a su hermano Al Saadi le gustaban los jeans Diesel, las preferencias de Aisha iban por las chaquetas de cuero Dolce & Gabbana, de las que tenía una amplia colección en sus closets.

Todos los Gadafi, padre e hijos, se esfumaron como por arte de encantamiento, y solamente quedaron atrás sus mansiones vacías, intactas, cada cosa en su lugar, el aire acondicionado andando, las pilas de vídeos junto a los televisores gigantes, los gimnasios con sus aparatos a punto, las camas recién hechas, los refrigeradores colmados de alimentos y agua Perrier, los cepillos de mango de oro en los cuartos de baño de mármol.

En la mansión de Aisha, la abogada de los pobres y de los perseguidos, hay que bajar en ascensor hasta el piso que ocupa la piscina de aguas turquesa donde suena en los parlantes ocultos la voz de Beyoncé, la artista pop preferida de los Gadafi, que canta Déjà Vu. Lo ya visto. ¿No es cierto que todo esto ya lo hemos presenciado antes, dictadores que caen, y juntos con ellos la gloria y la riqueza de sus hijos que se creyeron dioses dispendiosos?

En el agua turquesa de la piscina una pelota de goma se balancea sin saber qué rumbo tomar. Todo parece idílico. Lástima. Llenos de furia y resentimiento, los intrusos que andan por todas las estancias, armados de piquetas, barras y palos, no tardarán en destruirlo todo, sin olvidar llevarse consigo lo que puedan, las copas de cristal de bohemia de Aisha, manteles, espejos, alfombras, cuadros, sillones, camas, televisores de plasma. Y los cepillos de dientes con mangos de oro.

El autor es escritor. Roma, septiembre 2011.

COMENTARIOS

  1. cachinflin
    Hace 15 años

    Ponga cuidado comandante que eso mismo le va a pasar a usted y a su prole de vividores.

  2. DenisSomarriba
    Hace 15 años

    Bonito relato DonSergio;parece uno de los cuentos de un rey malvado de las Mil y una Noche,muy en su pegajoso estilo.Sacando cuentas,AnastasioSomozaDebaile,era como la caperucita roja comparado a estos dictadores modernos,supercriminales y voraces sin limites;los famosos lujos de Somoza no eran ni comparables a los que se da el paquidermo del CSE,mucho menos a los que se dan los patrones del carmen y sus delfines;el guerrillero en la ducha de Tacho,era como una funesta premonicion que nadie vio

  3. Silverio Cruz
    Hace 15 años

    ¿Y que tendrá el indio de Daniel? ¿Caites dorados con diamantes?

  4. cardenal
    Hace 15 años

    El hombre que no lo dejan pensar, pierde su calidad

  5. El Dundo Ulalio
    Hace 15 años

    Yo sin salir de Nicaragua conozco a alguien que también tiene ocho hijos, entre biológicos y postizos (arrimados), con flotilla de Mercedes Benz y BMW, amurallados, donde «la mandamás» (una seudo bruja) también bebe agua Perrier, más bien por imitación tipo mono, tiene especial predilección por el jade -por sus absurdas e infantiles creencias «esotéricas»-, y también maltrata a sus empleados, pero que se dice cristiana y velar por los pobres. A que no me adivinan quiénes son?

  6. diana miranda
    Hace 15 años

    Y ahoy a corren en todas direciones desesperados tratando de encontrar refugio, pariendo en el camino , hijos traumatizados , y sin sus jugetes extravagantez. Valio la pena? No era mejor vivir bien pero sin excesos, y respetando y ayudando a su gente , ya que tenian la oportunidad de hacerlo? Bueno eso seria mucho pedir, cuando uno alcanza el poder se le olvida como se siente tener hambre y cree que tiene el derecho de cumplirse todas sus estupidas fantasias. Es hora de pagar la factura

  7. Edgardo Jose
    Hace 15 años

    Deberian poner su barba en remojo los nuevos dictadores de aqui
    Si se van por las buenas, se llevan todo lo que tienen. si se van por las malas, como Somoza y Kadafy, todo lo adquirido con sacfificios, se quedara aqui.

  8. Ronaldo Monteleon
    Hace 15 años

    Un dictador sólo no hace dictadura, los sapos, fanáticos, aduladores, lisonjeros y oportunistas hacen la dictadura. Cualquiera diria que el autor del escrito es una blanca paloma, el padre de Sergio Ramirez fue un gran fanatico Somocista alcalde de Masatepe, Sergito consiguio una beca con el dictador y posteriormente fue pieza clave de la dictadura sandinista de los 80’s, Sergito fue el cerebro creador de «LA PINATA SANDINISTA», es un lobo disfrazado de oveja.

  9. Carlos Garcia
    Hace 15 años

    Así me voy a bañar en la bañera de Bayardo Arce y de Daniel Ortega en un par de anos cuando los hayamos sacado a punta de balazos por que a las buenas los gánsteres no entienden. Cuando un lustrador como Gadafi llega al poder para explotar y robar a un pueblo desprotegido solo pueden suceder cosas a como las que pasan en Nicaragua donde en 1979 un grupo de antisociales se apoderaron del poder a punta de acciones criminales y actos terroristas, hoy esos mismos antisociales gobiernan Nicaragua

  10. jincho "mango de oro" vivo
    Hace 15 años

    como cuando ibamos a los cortes de cafe y l@s hij@s de l@s dirigentes tenian guardaespaldas y nosotros un VZ, cuando nos entreteniamos matandonos unos a otros y l@s hij@s de l@s dirigentes tenian betamax y televisores y plantas electricas en las haciendas, con las ultimas peliculas del imperio que los abnegados y heroicos combatientes sacaban de forma clandestina del imperio y sus aliados para deleite de l@s hij@s de los dirigentes y l@s propi@s dirigentes… la misma historia sergio vms x + Vts

  11. Norman E. Portillo
    Hace 15 años

    No se puede creer en lo que dice Sergio Ramirez. Este tipo toda su vida ha sido un mentiroso y un aprovechado. En el tiempo cuando fue vice de Ortega, el anduvo con toda esta gente (Gadafi, los Iranies, etc). El lo relata en su libro «Adios Muchachos». Inclusive el fue parte de el terror sandinista que robo y destruyo nicaragua en los 80. Como dice el dicho nica: si tenes rabo no te fijes en el rabo ajeno!  NEP

  12. 68% del pueblo
    Hace 15 años

    Parece que el agua «perrier» es la preferida de los despotas descarados!!!!
    Viva la lujosa vida de los socialistas, solidarios y cristianos de la tierra!!!

  13. Saúl González
    Hace 15 años

    Cierto lo escrito por Sergio Ramirez con relación a las dictaduras de distintos parajes geográficos uncluida la de Somoza. Sin embargo, debería escribir de la satrapía que formó parte en los 80, que saqueó, violó, desterró, torturó, desapareció y asesinó a miles de nicaraguenses. A muchos nicaraguenses no se nos olvidan los mil sufrimientos provocados por ese regimen homicida, que hoy pretende erigirse de nuevo con la complicidad de Montealegre y Alemán.

  14. Carlos Garcia
    Hace 15 años

    Así nos bañaremos en la bañera de Bayardo Arce y de Daniel Ortega en un par de años cuando los hayamos sacado a punta de balas por que a las buenas los gánsteres no entienden. Cuando un dictador como Gadafi llega al poder para explotar y robar a un pueblo desprotegido solo pueden suceder cosas a como las que pasaron en 1979 en Nicaragua donde un grupo de antisociales se apoderan del poder a punta de acciones criminales y actos terroristas, hoy esos antisociales se quieren perpetuar en el po

  15. Luis B. Montoya
    Hace 15 años

    Pues según leo Somoza no eran tan malo, no como Gadhafi. Los Somoza fueron rico pero no opulentes. Tampoco vamos a comparar a Libia, país rico en petróleo, con Nicaragua, país agropecuario. Pero de todas maneras lo que nos han «goberando: han exprimido al país hasta dejarla desvanecida y desangrada. Antes fué Somoza, ahora le llegó el turno a Gadhafi, ¿mañana será a Ortega?. ¡Qué Dios nos oiga porque nos hace falta!. Imagino corriendo para Venezuela a todo esos malandros.

  16. roger calonge
    Hace 15 años

    que controversia de igualdad , a Somoza, lo que encontraron fueron caballitos echos en masaya, matracas, patinetas, y una silla donde al momento de la invasion gral, se sento una vieja llamada, ??????, y se volvio heroina, silla de bambo, la prepotente oficina, no era no mas que una sal al lado del comando de administracion militar, que la re-organizaron para estos menesteres, y le apodaron el bunker, por si no mas apodarlo, que lo de bunker era menos que tenia, pero Juancho , asi son l

  17. texyaj
    Hace 15 años

    Esperemos que esta ola de cambio llegue al continente americano! no se puede seguir viviendo como miserables para que la clase politica viva como reyes! no e olviden que son servidores publicos!

  18. ronald
    Hace 15 años

    Una verdad absoluta es: como llegastes de vas (sin nada) la mayor desgracias de los dictadores una vez que son derrotados por su pueblo, salen como ratas que abandonan el barco que se unde. La justicia social y divina siempre pide cuenta al avasallador de su pueblo. Esperamos que que no nos abandone por mucho tiempo.

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