Por Wilder Pérez R.
Las tabletas de dormicun, que habrían sido utilizadas para adormecer al padre Marlon Pupiro cuando lo asesinaron, son un somnífero de los más fuertes que hay.
Su venta es escasa, ya que no es un producto de libre comercialización, y además, las personas que normalmente las buscan son de un segmento definido.
Quienes consumen el dormicun, según Lacayo, son personas de la tercera edad o personas más jóvenes que tienen serios problemas con el sueño.
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“Dos tabletas, aun con una cerveza, no matan a nadie, un daño al organismo es muy difícil”, aseguró René Silva, director del Laboratorio de Bioquímica de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), sin embargo dejó claro que rápidamente inducen el sueño en las personas que se les administra.
Esa característica contradice la versión dada por la Policía que el sacerdote habría reaccionado mientras era trasladado en la camioneta lo que habría obligado al asesino a golpearlo con una llave.
En su presentación más común las dormicum contienen 7.5 miligramos cada una.
Este contenido es poco en comparación con los 60 miligramos que se le tiene que administrar a una persona por vías más directas, para adormecerla parcialmente antes que entre al quirófano.
Según Silva, la dormicun incrementa la actividad del ácido Gaba, una sustancia química que transmite información al cerebro.
En este caso, la Gaba inhibe al cerebro, razón por la que la gente termina dormida cuando consume la dormicun.
Debido a su potencia, la dormicun solo se vende bajo prescripción médica, confirmó Alberto Lacayo, propietario de la farmacia Managua.
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