Ryan Pearson /AP
En 2008, el ganador de un premio Grammy, un genio de la rima de libre asociación, tuvo éxito porque encontró la disciplina: casi todas las canciones en Carter III tenían un tema, trama o emoción única, envueltos en el humor de Wayne.
Tha Carter IV no es un sucesor digno. Recopila metáforas, símiles, dobles sentidos e imágenes de palabras que sirven como remates de un chiste pero no son coherentes.
Uno puede reírse cuando escucha esa inconfundible voz rasposa, pero después se preguntará: “¿De qué me río?” Wayne desperdició una oportunidad única para reflejar en torno su encarcelamiento y revela muy poco. Su mundo está repleto de palabras sin sentido.
No es que necesita tener un argumento en cada canción. Algunas de sus mejores obras se encuentran en álbumes con un contenido igualmente dispar. Y tanto el álbum Intro como 6 Foot 7 Foot son ejemplos emocionantes de juegos de palabras cuidadosamente construidos, pero a fin de cuentas vacíos.
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