Por Marlowe Hood afp
Quizás el camino menos doloroso para mejorar la salud cardiovascular es el más natural de todos: comer chocolate negro.
Investigaciones anteriores ya habían establecido una relación entre los productos a base de cacao y la reducción de la presión arterial o la mejora en el flujo sanguíneo, a menudo atribuido a los antioxidantes, pero la magnitud del impacto seguía siendo poco clara.
Oscar Franco y sus colegas de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, revisaron media docena de estudios que abarcan 100,000 pacientes, con y sin enfermedad cardíaca, comparando a quienes consumieron más y menos chocolate.
Así hallaron que el mayor nivel de ingesta se asoció con una reducción del 37 por ciento de las enfermedades cardiovasculares, y una caída del 20 por ciento de los accidentes cerebrovasculares, en comparación con quienes consumían menos o nada de chocolate.
Estos resultados, sin embargo, deben tenerse en cuenta con una advertencia importante: las moléculas saludables se encuentran en el cacao amargo, no en el azúcar y la grasa con la que estas se combinan habitualmente.
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