Está preparando regresar al escenario de la música, después de una pausa que hizo para dedicarse a levantarle un monumento a su padre, el gran exponente del Son Nica, Víctor M. Leiva, cuyo nombre heredó junto a los dotes musicales del cantautor. Además es pintor y arquitecto.
:::¿Ha sido difícil ser hijo de Víctor M. Leiva?
Claro. Controversias con mis hermanos que al comienzo a la música no le paraban bola, pero cuando la saqué vieron que sonó bonito, que se venían recursos, ya todos querían.
:::Usted fue muy criticado por ponerle otro ritmo a la música de su padre…
Algunos medios me criticaban: “Hombre, dañaste la música de tu padre”. “Pero si vuelvo con su estilo yo creo que voy a aburrir a estos chavalos”, les decía yo.
:::¿Quiénes más se molestaron con vos?
Mi familia se enojó conmigo a muerte, los críticos, pero después la digirieron. Al comienzo me querían linchar. El propio Carlos Mejía Godoy y ahora miro que sus hijos agarran la música de él, El Cristo de Palacagüina .
:::¿Por qué La Mancha de Leiva?
La mancha es la huella imborrable que dejó mi padre, toda su trayectoria, y Leiva es su apellido.
:::¿Con qué artista le gustaría hacer un dúo?
Con Elsa Basil, siempre me ha encantado su onda.
:::¿En su vida artística qué ha sido lo más difícil?
La muerte de mi padre. Antes era todo fácil, mi padre siempre decía “este es mi hijo” y ya.
:::¿Se gana dinero con la música en Nicaragua?
En Nicaragua no se venden discos, aquí lo que se vende es hacer conciertos y no creás que las empresas te pagan grandes cantidades. Cuando sos independiente sí, pero es difícil. Es dura la música.
:::¿Nunca lo han abucheado?
Una vez que se me emboló el batero y se desafinó todo. La gente estaba bailando y como a la cuarta canción: “Ideay estafadores, vinimos a pagar”. Eso pasa, si no te pasa, no aprendés.
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