Por Ramón H. Potosme
[/doap_box][doap_box title=»Método contrasta con la polémica actual» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Este debate surgió tras el homicidio de Omar Evans Ponce, un estudiante de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), que murió a manos de un grupo de quinceañeros que intentaron robarle su teléfono celular.
Actualmente el Consejo Nacional de Universidades (CNU) y deferentes actores de la sociedad civil están elaborando una propuesta de reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia para aumentar a 15 años la pena máxima de adolescentes que cometan delitos.
[/doap_box][doap_box title=»Delitos de adolescentes» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
2,539 sentencias con responsabilidad penal para adolescentes desde noviembre de 1998, cuando entró en vigencia el Código de la Niñez y la Adolescencia.
39 adolescentes están pagando daños a sus víctimas.
739 adolescentes fueron sancionados a la fecha.
44 %de estos no se encuentran escolarmente activos y el 22 por ciento no realiza ninguna actividad productiva. Es decir, que gozan de excesivo ocio y falta de supervisión.
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El proceso judicial no continuó. Roberto, como llamaremos a un adolescente de 16 años, se salvó. Él junto a sus amigos asaltó a dos jóvenes en la parada de buses en el barrio Oscar Turcios, en Managua.
Previo al juicio que enfrentaría, por voluntad propia pidió perdón a la víctima y su padre estaba dispuesto a resarcir el daño.
La víctima al ver el interés mostrado por su agresor, le perdonó. Lo único que le pidió es que no volvieran a tener ningún contacto.
“Miré el interés del señor (papá del asaltante), me dijo que le habían conseguido una beca. Yo tengo un hermano de la edad de él, y también anduvo de vaguito sin tener necesidad. Al ver eso, si él se quiere componer creo que todos tenemos derecho a otra oportunidad. No creas, yo venía con rencor, quería que lo echaran preso aunque tuviera que gastar, pero ahora siento que me he quitado un peso de encima”, afirma la víctima.
La juez de Distrito Penal de Adolescentes, Adda Benicia Vanegas, señaló que la experiencia de Roberto es minoritaria en el sistema de justicia. Pero es un ejemplo de cómo funciona la justicia restaurativa, que busca comprender la razones de un conflicto desde la realidad del victimario y de la víctima. Según ella, este enfoque de justicia rebasa lo establecido en el Código Penal e incluso en el Código de la Niñez y la Adolescencia.
Este enfoque es ahora practicado solo en la justicia juvenil y según Vanegas involucra a líderes, a la comunal y a la familia, pero no se aplica a delitos como homicidio y abuso sexual.
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