Roberto Rosales

¿Qué nos dejó la JMJ en España?

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se llevó a cabo este año del 16 al 21 de agosto en Madrid, España. Con este artículo pretendo inquietar a los lectores sobre este gran acontecimiento que congrega al mayor número de jóvenes de casi todos los países. Este poder de convocatoria desconcierta a quienes vienen repitiendo que los jóvenes no se interesan por la religión y que la Iglesia no conecta con ellos. Ciertamente, los que participan están entre los más identificados con la fe y con la Iglesia. Pero su procedencia y características pueden ayudar a comprender cómo la Iglesia acoge a una nueva generación.

El Papa respondía a un periodista en el avión sobre lo que viene ahora o qué podemos esperar: “En la siembra de la JMJ mucho se pierde y esto es humano. (…) No podemos decir que a partir de mañana recomienza un gran crecimiento de la Iglesia. Dios no actúa así. Crece en el silencio. Nosotros confiamos en este crecimiento silencioso”.

La JMJ ha captado la atención de muchas personas. Llamaba la atención ver a tanta gente joven feliz. A más de alguno ha desconcertado el verlos aguantar el agobiante calor varias horas en el agosto madrileño para estar con el papa. Además, incluso en lo exterior hay signos que hacen pensar. Por fuera se ve la alegría, el espíritu de fiesta, los gritos y los cantos. Pero esto es compatible con la gran participación y el recogimiento en los actos religiosos (velas al Santísimo, Vía Crucis…). ¡Esa impresionante multitud en silencio de adoración ante el Santísimo durante la vigilia en Cuatro Vientos! Y ahí se fragua ese “crecimiento silencioso”, para estar “arraigados en Cristo y firmes en la fe”. De ahí surgen las vocaciones y las conversiones, para las que la JMJ es un terreno propicio.

Esta juventud es la que transforma la sociedad de hoy. Dispuesta a asumir compromisos, como lo hizo desde el primer momento de la jornada cuando les pedía Benedicto XVI: “es urgente ayudar a los jóvenes discípulos de Jesús a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida. Un testimonio valiente y lleno de amor al hombre hermano, decidido y prudente a la vez, sin ocultar su propia identidad cristiana, en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones y exigiendo al mismo tiempo el debido respeto a las propias”.

El Santo Padre les ha dado a la juventud presente y ausente en Madrid un programa de vida que puede resumirse en pocas palabras “vivir firmes en la fe” y eso significa, entre otras cosas, acoger las palabras de Jesús; buscar la santidad, con ayuda del sacramento de la Confesión; y atreverse a vivir la libertad de Dios. Un plan que encontrara varias interrogantes en el camino y que ya no solo es para los jóvenes sino para todos.

El autor es miembro de Familia-Hoy.

COMENTARIOS

  1. karla arias
    Hace 15 años

    Verdaderamente la Palabra de Dios es Viva, Nutre y Fortalece. Crece día a día en Tierra Fértil. Dios nos habla en el Silencio atreves de la Oración. Como Padres de Familias estamos en la obligación de Cultivar esa semilla de Fe a nuestros hijos. Para que siempre caminemos bajo la luz de Cristo. «Viva la JMJ».

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