La campaña para el inicio oficial de la campaña elecciones 2011 ha sonado y todo parece indicar que nos encontramos ante un típico caso de “un burro amarrado con un tigre suelto”. ¿Será así?
El burro, al parecer, está amarrado por las cuatro patas, pero también, si se fijan bien, el tigre está amarrado de la cola, así que no le será fácil devorar al burro y cuidado este se suelta y le gana la carrera, porque al final no es quién se come a quién, sino quién gana la carrera.
¿Por qué hablo solo de un burro? Porque a los otros ya el tigre se los comió, desde antes que comenzara la carrera y ustedes saben a qué me refiero, por eso no hablare más que de un burro y un tigre.
El burro tiene una pata amarrada por el CSE porque este a su vez tiene un mecate grueso bien amarrado a los dientes del tigre. Otra pata del burro está amarrada a una serie de instituciones del Estado, todas al servicio del tigre porque también el mecate está prensado por los dientes del tigre.
La Policía y el Ejército también tienen un mecate amarrado a otra de las patas del burro, porque ellos obedecen ciegamente las órdenes del tigre, y la última pata está amarrada también a la Fiscalía Electoral que solo tiene ojos para ver los deseos y los intereses del tigre.
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¿Tendrá el burro alguna posibilidad de sobrevivir y ganarle al tigre ante tanta desventaja manifiesta?
Lo que pocos se han dado cuenta es que el tigre de esta fábula electoral 2011 también está amarrado de la cola: una larga cola enredada en una madeja de problemas y un destino incierto.
Por ejemplo: cómo poder explicar que está corriendo legalmente en esta carrera si las reglas de competencia se lo prohíben, podría ser descalificado, aun y cuando resultase electo porque las reglas, la Constitución que rige la carrera o competencia electoral, nunca fue reformada y el tigre ya corrió una y otra vez y tiene prohibido por las reglas volver a correr. Esa es la primera atadura de la cola.
Otra atadura es que, con toda la propaganda y un burro amarrado, el tigre tiene que convencer al pueblo que las cosas van a cambiar, que van a mejorar si le dan otra oportunidad. Ya tuvo su oportunidad, esa es la segunda atadura de la cola.
Otra atadura de la cola es el nivel de corrupción de los mismos jueces electorales y aunque no parezca, los costosos aviones ejecutivos “learjet” y el estilo de vida del magistrado presidente del CSE, no trabajan en beneficio del tigre.
Al final del camino, el burro se podrá soltar uno a uno de cada mecate, pero los que amarran la cola del tigre pesan más.
Otra amarra que tiene el tigre, y que cada vez es más pesada, es la voz contundente de la Iglesia, que no se ha dejado cooptar, amedrentar o engañar, por los rugidos del tigre y todo su séquito de fariseos.
La propaganda en sobredosis empalaga y no tiene ningún efecto en una decisión íntima del hombre y su conciencia. El CSE no podrá ocultar de los observadores lo que estará a la vista de todo el mundo en la era de la comunicación instantánea y masiva.
Con su sabiduría y sentido común, el pueblo mayoritario, que siempre lo ha sido, será el que con su voto contundente decidirá la carrera, y con la defensa de su voto soltará las amarras de las patas del burro, pero las ataduras de la cola del tigre, no podrán ser soltadas jamás.
El autor es diputado
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