GINEBRA/EFE
La ONU admitió ayer el robo de comida distribuida en Mogadiscio por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), pero afirmó que la cantidad desviada hacia el mercado negro en los últimos meses representa un uno por ciento del total.
- El cuerno de África está inmerso en una grave crisis a causa del hambre y la sequía que afecta, según la ONU, a cerca de 13 millones de personas.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) asiste a alrededor de 1.5 millones de personas en el centro y el norte de Somalia, y está en disposición de llegar a otras 3.7 millones si consigue volver a acceder al sur del país, zona controlada por la milicia islamista Al Shabaab.
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Representantes del PMA condenaron en Ginebra la malversación de parte de la ayuda enviada a la capital de Somalia, pero aseguraron que “la gran mayoría de la asistencia humanitaria llega a la gente que pasa hambre y salva vidas cada día que pasa”.
El programa de alimentos de Naciones Unidas respondió así a una información de la agencia de prensa estadounidense AP, según la cual “miles de sacos” con alimentos han sido robados en Mogadiscio.
El PMA recordó que envía cada mes en torno a 5,000 toneladas de alimentos a Somalia, por lo que, según sus estimaciones, la comida robada se situaría en torno a los 50,000 kilos mensuales.
Christiane Berthiaume, portavoz del PMA en Ginebra, manifestó que el asunto sigue bajo investigación y que cuando se conozcan las conclusiones se tomarán las medidas pertinentes.
Aseguró que los sistemas de control de este organismo para evitar este tipo de situaciones han demostrado ser “sólidos y rigurosos”, ya que se estaba al tanto de la desviación de parte de la ayuda antes de que fuera desvelada por la prensa.
Pese al robo de comida para los desplazados somalíes que huyen de la sequía y la guerra, Berthiaume indicó que la ONU no ha planteado en ningún momento reducir el envío de alimentos.
Berthiaume expresó: “El compromiso del PMA para investigar todos los supuestos incidentes de robo o desviación (de la ayuda humanitaria) y sancionará a quien resulte ser responsable”.
La portavoz del PMA subrayó que “Somalia es uno de los lugares más peligrosos del mundo para trabajar en el terreno de la ayuda humanitaria, sino el más peligroso de todos”, y consideró que “los países donantes son conscientes de que existe este riesgo”.
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