PARÍS/AFP
Un sentimiento creciente de desconfianza sobre Francia se instaló el jueves en los mercados, con virulentos ataques contra los grandes bancos franceses y rumores sobre la pérdida de la nota «AAA» alimentados por el estancamiento de su economía.
El Banco de Francia tuvo que alzar la voz el jueves para defender la «solidez» de los bancos franceses, en particular de la Société Générale y de BNP Paribas, uno de los mayores bancos de la zona euro, para frenar su hundimiento en la Bolsa de París.
«La evolución reciente de los mercados bursátiles no afecta a la solidez financiera de los bancos franceses y a la capacidad de resistencia de la que han dado prueba desde el inicio de la crisis», aseguró el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer Para los mercados, sin embargo, los bancos franceses están demasiado expuestos a las deudas soberanas de los países fragilizados, como Grecia e Italia.
«Nos enfrentamos a una crisis económica que hace que los bancos que han prestado a los Estados corran el riesgo del impago», destacó el secretario general de la Asociación Francesa de Usuarios de Banca (AFUB), Serge Maitre.
En el actual clima de nerviosismo en los mercados, el más mínimo rumor es suficiente para prender la mecha. «Con respecto a la Société Générale, no llego a comprender que se haya podido pensar, ni siquiera durante 30 segundos, que el banco, vistos sus resultados y su balance, pueda estar en dificultades», explicó Frédéric Rozier, agente de la sociedad Meeschaert.
Sin embargo, la Société Générale llegó a perder el miércoles el 20% de su valor en Bolsa como consecuencia del rumor de que estaba el borde de la quiebra.
Al igual que el resto del mercado, los valores bancarios remontaron este jueves, tras el anuncio de una cumbre franco-alemana para el 16 de agosto.
Pero más allá de los bancos, es toda la economía francesa la que suscita dudas e inquietudes para el conjunto de la zona euro, de la que es la segunda potencia.
El Instituto de Estadísticas INSEE publicará el viernes por la mañana las primeras cifras de crecimiento del segundo trimestre.
Tras un buen primer trimestre, en el que el PIB progresó un 0,9%, los expertos esperan ahora un frenazo de la economía. El crecimiento podría quedarse en el 0,2%.
Esta ralentización sólo puede complicar la estrategia de reducción de deuda y del déficit público que quiere poner en marcha el presidente Nicolas Sarkozy, para quien es indispensable que su país conserve la famosa «AAA», la máxima nota concedida por las agencias de evaluación financiera a los países emisores de deuda.
«Los compromisos de reducción del déficit de las cuentas públicas son intocables y se mantendrán sea cual sea la evolución de la situación económica», declaró el miércoles el presidente francés durante una reunión de crisis, organizada en París en plenas vacaciones estivales.
Esta improvisada reunión, en lugar de tranquilizar, alimentó los rumores de degradación de la nota de Francia. Tras el bombazo que supuso la degradación de la nota de Estados Unidos, a finales de la pasada semana, Francia sería la siguiente en la lista.
El revés estadounidense «abre desgraciadamente la puerta a que se especule con otros países como Francia», lamentó Frédéric Rozier.
El miércoles y el jueves se produjo una oleada de desmentidos al respecto, pero la sombra de duda planea sobre un país incapaz de presentar un presupuesto equilibrado en los últimos 30 años y que tiene una deuda pública que representa el 84,5% de su PIB.
«Es posible que Francia siga a Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España en el club poco envidiable de países cuya deuda es considerada como tóxica por los mercados financieros», estimó el profesor de economía Charles Wyploz en el diario Le Monde.
Sarkozy presentará el 24 de agosto las medidas de reducción del déficit. Antes, el próximo martes, recibirá en París a la canciller alemana Angela Merkel.