El 28 de junio de 2011 la “Insigne y Real Basílica Catedral de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María” de la ciudad de León Santiago de los Caballeros, fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco en inglés) Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad en base a sus características históricas, arquitectónicas, artísticas, religiosas y culturales.
Construida en 113 años (de 1747 a 1860) y diseñada por el arquitecto guatemalteco Diego José de Porres Esquivel, es la catedral más grande de Centroamérica, y en su diseño convergen varios estilos arquitectónicos (eclecticismo) como el barroco (decoración), gótico (arcos apuntados, pináculos), neoclásico (fachada), románico, plateresco (bajorrelieves) entre otros. Rubén Darío descansa en una de sus pilastras, al igual que otros grandes poetas, músicos y próceres nacionales.
Posee arte sacro, entre frescos, esculturas e imágenes, sobresaliendo el Cristo de Pedrarias (traído por Pedrarias Dávila en 1528). En su cielo (planta alta) tiene 34 cúpulas, 100 pináculos, en su mundo (planta media) tiene 28 pilastras, Tabernáculum Domini (Capilla del Santísimo), púlpito, el coro cordobés (otorgado por el reino de Córdoba), cinco naves, jardín del príncipe (Puerta Real), capilla barroca El Sagrario, los monumentales frescos la pasión de Cristo (elaborados por el artista nicaragüense, Antonio Sarria a finales del siglo XIX), y en su planta baja o inframundo hay túneles subterráneos, entre muchas otras obras artísticas.
En 1983 fue declarada Patrimonio Nacional por el entonces Ministerio de Cultura y en 1999 Edificio del Milenio por la Asamblea Nacional. Hoy es Patrimonio Histórico de la Humanidad, igual que las Ruinas de León Viejo (declaradas en el año 1999), y El Güegüense (declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en 2005).
“Tu honorificentia populli nostra”, reza un bajorrelieve en la parte alta del cuerpo central de la fachada de la Catedral que significa “Tú eres la honra de nuestro pueblo”, dedicado a María Santísima. Realmente es un orgullo de León y de toda Nicaragua.
Hoy más que nunca, el Gobierno central, el municipal, el clero y la sociedad en general debemos fomentar y financiar el cuido integral, promoción turística, mantenimiento y mejoramiento permanente de la Catedral. El hecho de declarar a un lugar, costumbre o tradición patrimonio cultural de la humanidad debe ser motivo de sublime orgullo y amor patrio porque dicha distinción o premio lo ganamos todos como compatriotas. Por eso, debemos trabajar por mantener y hacer valer ante el mundo tal nombramiento.
Se puede iniciar el cuido de la obra con un retoque de pintura total, repellos, y limpieza general tanto por dentro como por fuera, incluyendo la reubicación de los comerciantes ambulantes que la rodean y que opacan su belleza exterior, entre otras acciones. Todos tenemos derecho a trabajar, pero hay que hacerlo ordenadamente.
La Catedral de León, según la Enciclopedia de Nicaragua, es por antonomasia la “Magnum Opus” de nuestra arquitectura religiosa y colonial. El beato Juan Pablo II la visitó en el año 1983.
Pero insisto, no solo hoy sino siempre, es y será responsabilidad de todos como sociedad, gobierno y ciudadanía en general poner un grano de arena en hacer valer y mantener tan prestigioso, noble y digno reconocimiento, el cual nos dará a conocer más al mundo como un destino turístico, religioso y cultural.
El autor es abogado
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