Por Wilder Pérez R
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Puede que los tiburones causen temor a algunas personas, pero ahora mismo, lo que necesitan es un poco de compasión, más la firma de cualquier ciudadano nicaragüense, para sobrevivir a las cacerías en mar abierto.
«Estamos por comenzar una campaña de recolección de firmas, para solicitar al ejecutivo que detenga estos permisos para estar desembarcando, pescando y comercializando tiburones, esperamos obtener por lo menos 5,000 firmas de entrada», dijo Fabio Buitrago, biólogo del Fondo Natura, fundación que estudia temas de desarrollo sostenible.
SIN LEY
Aunque en tierra firme la gente se queja de la delincuencia, en mar abierto los tiburones son víctimas de los delincuentes, pero hasta el momento no reciben la protección estatal que deberían, según la legislación nacional.
En las aguas del Océano Pacífico, frente a Costa Rica y Nicaragua, los tiburones no están mordiendo personas, sino al contrario, hay barcos industriales que están acabando con estos animales de forma cruel.
Cada embarcación necesita matar a unos 200 tiburones para llenar un pequeño contenedor con sus extremidades. En alta mar los capturan, les cortan las aletas y los tiran de nuevo al agua con la herida abierta, donde mueren lentamente. Esto es considerado un delito en Nicaragua.
El Instituto Nicaragüense de Pesca y Acuicultura (Inpesca) sabe de esta actividad, sin embargo, ha llegado al extremo de reconocer el desembarco de caza aletas de tiburón.
Por eso, el Fondo Natura está llamando a la población a que se pronuncie contra la captura industrial del tiburón con sus firmas.
La captura es legal, lo que no ilegal es el «aleteo», que consiste en atrapar al tiburón solo para cortarle sus aletas, ya que acelera su extinción. Pero el Fondo Natura considera que esta es la única manera de detener el delito.