JUSTICIA
“Es peor cometer una injusticia que pade cerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.”
Sócrates (470-399 a. de C.), filósofo griego.
JUSTICIA PROSTITUIDA
En Nicaragua, ya no es ninguna “novedad” que la “justicia” se iguale a una dama prostituida, pues los argumentos saltan a la vista para seguir considerando que la corrupción es un poder con tamaño, y fuerza, a la cual es imposible combatir. La misma “justicia” ni siquiera es un símbolo; ha perdido credibilidad porque es venal, es decir sujeta a poderosos intereses económicos de quienes la expenden como mercadería en los tramos inquisitorios de los tribunales comunes donde a cada momento se distinguen situaciones que la contradicen en su naturaleza real para lo cual ha sido instituida.
El caso de Fátima Hernández, corrobora con claras evidencias la forma de cómo marcha la “justicia” en un ambiente preñado de extremos intereses, y donde el tráfico de influencias ocupa un carácter dominante para volverla menos funcional. Es inconcebible el estado de la “justicia” en Nicaragua. Cada día la atropellan, la dictan a la medida de quienes desgobiernan la sociedad imprimiéndole colores políticos para hacer más fácil el camino que conduce a la arbitrariedad, y al descaro. En su penoso dilema, frente a la ausencia de “justicia”, una joven agraviada en su honra se apostaba en las instalaciones del Supremo Tribunal demandando una repuesta categórica a sus peticiones, y lo que virtualmente obtuvo fue una burla.
Un remedo de “justicia” proveniente de las sordas conciencias de quienes se ufanan de “administrarla” para beneficiar a quien ha trasgredido las normas de la moral. Las lágrimas que hoy afloran sobre el rostro marchito de Fátima, se vuelven permanentes acusadoras de quienes en nombre de una “justicia” parcializada emitieron un bellaco veredicto, hijo de la infamia que solo tiene cabida en un país como el nuestro que ha venido perdiendo los principios donde se asientan las buenas creencias.
Sin el menor empacho, hablan, y cuestionan la justicia “corrupta” del somocismo, esos diminutos embajadores de la demagogia. ¿Y la “justicia” que le han otorgado a Fátima por sus valientes reclamos, acaso no es doblemente corrupta en este negro periodo del sandinismo orteguista donde lo que menos se promueve es el respeto a la dignidad femenina como un patrimonio permanente que le atañe a la mujer nicaragüense?
¿Qué hablan de “corrupción” lo que periódicamente la viven practicando en detrimento de una sociedad donde la moral como primera referencia se va eclipsando con indudables efectos? La administración de “justicia” no debe tener color político porque a todos los nicaragüenses nos pertenece como un derecho históricamente acreditado, y ante la complicidad de lo que con su fallo eximieron de responsabilidad penal al acusado Farinton Reyes, es preciso dejar sentadas aquellas oportunas reflexiones que dejan al descubierto una terminante verdad: “Justicia Justicia. ¡Cuántos abusos se cometen en tu nombre!”.
En ese pasado del somocismo que los sandinista tanto añoran porque con mucha frecuencia lo viven recordando, fue violada en las montañas de Matagalpa Amada Pineda de Arauz, y hoy cuando se supone que esos males serian superados, se viene a repetir la misma historia consumando un delito igual en la humanidad de Fátima, poniendo con indudable afirmación el concepto de que seguimos siendo un “país especial”, y muy irredento en todas sus expresiones.
Hugo Ramón García
NUESTRA ÉPOCA
“La vida ha terminado, ahora em- pieza la supervivencia”. Esta es la época del desprestigio. Nuestra sociedad está en estado de quiebra. Y no es sólo porque haya caído Wall Street y los hampones de cuello blanco (políticos) hayan demostrado su ineptitud y su ineficacia en este falaz juego de niños. El rey dinero es un fastidio y el hombre que ha visto caer durante dos mil años gran parte de sus ídolos, ha entrado en pánico.
Desvirtuado el amor, como valor, y el dinero como fruto del poder y los grandes magnicidios, nos queda el abismo y el miedo que pronosticaron pesimistas como Wilde o Ciorán. “No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente”.
El hombre no avanza. Se obstina. Persiste en la solución de facto que ambicionaba Nietzsche: “La vieja teoría del homicida”. No olvida que guarda en el armario sus instintos y el viejo garrote que lo alejó del simio y lo acercó al hombre. No es ni mucho menos el ser poderoso que se sostiene sobre el puente, sino el equilibrista acobardado que se protege con suficientes redes.
La mejor defensa es un buen ataque. Niega mil siglos de historia. ¿Qué ha hecho durante todo este tiempo? Viajó dentro de sí y navegó por los espacios siderales. Inventó la rueda, descubrió el mapa del genoma humano y ha estado a punto de dar al traste con los preceptos de sus más antiguas escrituras. Ha intentado llenar el vacío y cada vez que inyecta más combustible y energía en la consecución de este proyecto, descubre que el abismo se hace más grande e insuperable. Mientras sigue buscando, las bases del mundo que ha cimentado se desmoronan.
La vida es corta. Se apasiona y desapasiona con facilidad. Le gusta viajar, hacer el amor, ver el fútbol y gozar de los avances tecnológicos. Finge ser osada y se arriesga.
Byron Rostrán Argeñal
AMOR A LOS ANIMALES
Soy una persona que ama la na- turaleza: árboles y animales. Quisiera que todos fueramos vegetarianos, para que no hubiera necesidad de sacrificar a los animales. No apruebo ni comprendo que haya personas que como “deporte” cacen o pesquen animales. No soporto ver animales enjaulados ni en casas ni en zoológicos. En otros países hay zoológicos donde los animales se desplazan libremente. En fin, amo a los animales.
Me encanta la hípica y me gustaría ver solo a los caballos y sus montados; nada de carrozas; éstas están fuera de lugar. Me gusta muchísimo lo que llamamos el tope (de toros); está es una vieja tradición que se acostumbra (antes de la hípica) en las Fiestas Patronales de cada ciudad. En Masaya, el tope se realiza el 29 de septiembre; la hípica casi siempre es el domingo anterior al 30 de septiembre, aunque puede ser movible.
Mi carta se debe a que he oído decir que, al menos en Masaya, quieren prohibir el tope. Que yo sepa, en lo que tengo de vivir (que es bastante), a los toros no se maltratan; cierto es que muchos chavalos van (para su protección) con varejones; pero ninguno es tan valiente que se atreva a acercarse al toro; así que no veo justificación para que la Alcaldía de Masaya u otra organización prohíba el tope, menos la hípica.
No prohíben las peleas de gallos, donde sí hay maltrato animal, pues la pelea termina cuando muere uno o los dos gallos; solo porque dicen que es una tradición. Tampoco apruebo que en algunos pueblos, amarren patos, donde los montados apuestan a arrancarle la cabeza al pato; aunque sea tradición. En la hípica y en el tope, no hay maltrato animal, ya que el dueño de un caballo cuida a este, más que a su propio hijo; el toro no es maltratado, porque nadie es tan idiota como para acercársele al toro.
Así que por favor pido a la alcaldía de Masaya, sea justa y nos deje gozar en paz, las costumbres tradicionales de nuestra fiesta patronal.
Argentina Vega Bolaños
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A