En nuestra mente repercute con estruendo maléfico todo lo que le está sucediendo a nuestra Patria querida. El caso de la Asociación de los No Pago es emblemático, por cuanto todo lo contrario sucedió antes del 19 de julio de 1979. Entonces existía el Banco Nacional de Nicaragua (BNN) y el Crédito Rural se financiaba a los pequeños agricultores, hasta por 10 mil dólares, únicamente con garantía de prenda agraria, llegando a un monto global de 400 millones de córdobas, la recuperación era de un 100 por ciento y había una cultura de Sí Pago. El mejor pagador del BNN era el pequeño productor.
Los No Pago, nacen después que el sandinismo cerró el crédito rural, en marzo de 1988 por la alta morosidad provocada por la “condescendencia” de darles nuevos créditos aunque desviaran la prenda, y las condonaciones que políticamente les aplicaban. Acostumbrados a no pagar y no teniendo fuente estatal de financiamiento, no tienen otra alternativa que obtener créditos con las microfinancieras y sus altos intereses y comisiones que no les permite obtener utilidades aceptables; y atosigados por endeudamiento y con el respaldo del presidente que los insta a protestar ante las financiadoras, se les ocurre formar una Asociación de No Pago (único caso en el mundo) y el problema se agiganta y perjudica a los prestamistas, a los productores honestos y al prestigio que tenían de ser los mejores pagadores.
A esta calamidad tenemos que agregarle la deshonestidad reinante en los diferentes sectores, aumento de robos, apropiación de bienes del Estado, corrupción a granel, frecuentes listas de los bancos señalando a los morosos y en cobro judicial. Aumento del narcotráfico con vinculaciones inmorales con gente de los entes públicos. Irrespeto a la Constitución de la República con todo el desparpajo posible y la complicidad de gente que debiera dar el ejemplo de honorabilidad. El fuerte cultivo a la personalidad y el irrespeto a la Iglesia católica en sus más sagrados signos.
El fortalecimiento del caudillismo político que a pesar de sus reconocidas actuaciones dolosas quieren eternizarse en el poder con toda la pléyade de usurpadores que no quieren dejar de “mamar la jugosa teta” como si no hubiesen otros hombres hábiles, capaces, honrados que puedan sustituirles.
El tenebroso velo que cubre a toda la nación y que bien pudiera llamarse la “revolución del silencio”, que ningún ministro y otras entidades abren la boca para informar al país y responder a los requerimientos de la ciudadanía de actitudes y comportamientos que nos competen a todos. Creo que los mismos ministros y otros funcionarios se sienten amordazados y quizás deseando actuar en forma apropiada, no lo hacen porque temen las consecuencias.
Nicaragua, que ha sufrido dictaduras de derechas erradicadas con la ilusión de alcanzar la democracia, que tuvo guerra, muertos, intervención de no solamente Estados Unidos, sino de otros países como la pobre Cuba, ahora está ante la vorágine de dictaduras de izquierda que en vez de desarrollo conducen hacia el abismo del autoritarismo, el amordazamiento, la negación de la libertad de expresión y la obligatoriedad de tocar el suelo con la cabeza ante el endiosamiento del único mandamás.
El autor es experto en cooperativismo.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A