Si hay alguien que debe estar bailando en un pie con los resultados de las diferentes encuestas, es el presidente Ortega. Ya que sin importar la firma que las realice, en todas el partido del gobierno sale bien parado. Caso contrario sucede con los candidatos opositores quienes en ocasiones mandan a difundir profusamente los resultados y en otras los descalifican, dependiendo de si las mismas les favorecen o no. Por ello voy a atreverme a comentar sobre las posibles causas de tan pobres resultados. Tomemos como ejemplo el APRE; para nadie es un secreto que este partido nace bajo el patrocinio de don Enrique Bolaños, con el exclusivo propósito de convertirlo en una nueva opción al liberalismo. Los errores cometidos en el manejo político por sus mentores y el poco arraigo liberal de quienes se encuentran al frente del mismo lo han convertido en el patito feo de estas elecciones. Creo que perdieron una excelente oportunidad al no poder llevar a Noel Vidaurre como candidato a la presidencia y tampoco me explico cómo echaron por la borda la posibilidad de crear un All Star Team de diputados, con tantos excelentes hombres y mujeres que quedaron al margen por no ser del séquito de los que manipularon las listas en los otros partidos de oposición.
En cuanto al ALN, este partido todavía no termina de sacudirse el mal sabor que dejó el haber visto a sus diputados votando con el gobierno estos últimos cuatro años. Creo que no importan los esfuerzos que haga Enrique Quiñónez por sacudirse el prurito de partido gobiernista. Desgraciadamente para sus aspiraciones presidenciales, tres o cuatro golondrinas no hacen verano, a decir verdad tampoco el resto de directivos ha estado a la altura de las circunstancias. En cuanto a Arnoldo Alemán y su PLC, no se puede negar que Alemán se ha ganado a pulso con su testarudez la oportunidad que reclama, pero si nos atenemos a los resultados de las encuestas, pareciera que todavía están muy frescas las consecuencias del pacto por lo que no creo que sus aspiraciones lleguen a materializarse, por ello es que sus candidatos a diputados están mejor posesionados que él.
Esto nos deja únicamente a la alianza PLI-UNE con alguna posibilidad. De don Fabio Gadea voy a decirlo sin tapujos; es el peor candidato, pero estoy más que seguro que sería el mejor presidente. Siempre he afirmado que en política desgraciadamente no gana el mejor, sino el que mejor hace las cosas. Recuerdo que a raíz del lanzamiento de don Fabio como posible candidato de consenso, le dije a Eduardo Montealegre que don Fabio había pasado demasiado tiempo en la cabina de su radio y que había que protegerlo para lograr que sus buenas intenciones pudiesen materializarse desde la presidencia. A la fecha considero que los responsables de su campaña no han estado a la altura de las circunstancias y a eso se debe que sus números actuales no sean los deseados.
En cuanto a Daniel Ortega, él podrá seguir celebrando las encuestas. Pero se le olvida que sus problemas comenzarán el día que sus magistrados lo declaren ganador, porque ese día será el pueblo y no los políticos, el que demande la república que nos anunció Pedro Joaquín Chamorro.
El autor fue comandante de la resistencia nicaragüense.
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