Pascal Lamy

Ayuda para el comercio: el esfuerzo está dando resultados

Imagine que produce mangos en Malí. Imagine que no se aplican aranceles a las importaciones de mangos en la Unión Europea, los Estados Unidos o China. Ahora imagine que en Malí no hay laboratorios ni expertos capacitados para certificar que esos mangos son aptos para consumo humano. Y que las carreteras y los procedimientos aduaneros son tan precarios que para cuando los mangos lleguen al puerto más cercano ya estarán podridos. Las oportunidades comerciales están ahí, pero no las puede aprovechar.

Es precisamente para apoyar actividades como las de ese productor maliense por lo que en 2005, durante la Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Hong Kong, pusimos en marcha una iniciativa encaminada a ampliar la ayuda para el Comercio. Nuestro objetivo era ayudar a los países en desarrollo, en particular a los menos adelantados, a crear la capacidad de oferta y la infraestructura relacionada con el comercio que necesitan desesperadamente para aumentar su comercio y contribuir más eficazmente a su desarrollo.

Aunamos esfuerzos y recursos de organizaciones internacionales de ayuda, bancos regionales de desarrollo, donantes y países asociados con el fin de garantizar que se disponga de los recursos financieros necesarios para esta empresa.

El pasado 18 y 19 de julio, todos los colectivos interesados se reunieron en Ginebra con motivo del tercer Examen Global de la Ayuda para el Comercio. Después de seis años de arduo trabajo, examinaremos los resultados obtenidos, que son muchos.

Hemos movilizado recursos. Las corrientes de Ayuda para el Comercio han aumentado un 60 por ciento, y no a costa de otras formas de ayuda. El reto que afrontamos, ahora que la crisis ha golpeado duramente a los presupuestos nacionales, es mantener el rumbo.

Los gobiernos están integrando cada vez más el comercio en sus estrategias económicas y de desarrollo globales, y haciendo partícipes en esos programas al sector privado y la sociedad civil se están estableciendo políticas nacionales coherentes.

Hemos recopilado alrededor de 300 ejemplos reales de cómo funciona la Ayuda para el Comercio sobre el terreno, mejorando infraestructuras económicas como el transporte y el almacenamiento, apoyando la innovación y la diversificación, invirtiendo en calidad, mejorando los vínculos interempresariales.

En África, por ejemplo, un proyecto de facilitación del transporte ha mejorado la circulación de mercancías por un corredor que conecta a Kenya con Uganda y otros países en desarrollo sin litoral de la región. El proyecto ha permitido reducir drásticamente los tiempos de tránsito en las fronteras, lo que ha redundado en un aumento de los volúmenes de comercio, una reducción de los costos de transporte y una mayor competitividad.

En Asia, la mejora de la infraestructura de transporte en el corredor que conecta Vietnam, la República Democrática Popular Lao y Tailandia favorece la cooperación económica y la facilitación del comercio y reduce los obstáculos físicos a la circulación de mercancías y personas.

En América Central, la mejora del cruce fronterizo entre El Salvador y Honduras —una de las fronteras con mayor volumen de comercio de la región— ha permitido reducir el tiempo de despacho de aduana de 62 minutos a una media de 8 minutos.

Aparte de las infraestructuras, un programa destinado a ampliar y diversificar las exportaciones en varios países subsaharianos ha permitido a 600 pequeños agricultores de Ghana exportar anualmente 210 toneladas de frutas y hortalizas frescas a clientes europeos.

La implantación de un nuevo sistema internacional de acreditación de los laboratorios de prueba de Sri Lanka y el Pakistán para que cumplan las prescripciones mundiales en materia de normas de calidad ha permitido a estos dos países aumentar sus exportaciones de productos alimenticios, en particular las de pescado.

Y también en América Central, la asistencia técnica prestada a los sectores público y privado para ampliar el comercio agropecuario mediante la puesta en conformidad con las normas internacionales ha llegado a más de 1,000 empresas, ha generado mayores ingresos de exportación y ha favorecido la creación de empleo.

Todos estos ejemplos ponen de manifiesto el vínculo muy claro que existe entre la Ayuda para el Comercio y la mejora de los resultados comerciales. También dan testimonio de la contribución del comercio al desarrollo y al crecimiento económico.

Hemos recorrido un largo camino. Los resultados están ahí. Pero no podemos dormirnos en los laureles: el productor de mangos maliense nos recuerda que podemos y debemos hacerlo mejor. No debemos pensar únicamente en los resultados, sino también en las consecuencias y los efectos. También debemos colaborar más estrechamente con el sector privado, y en particular con las pequeñas y medianas empresas. Nos queda mucho por hacer para fortalecer esta importante pieza de la cooperación mundial.

El autor es Director General de la Organización Mundial del Comercio.

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