Elioconda Cardoza

La educación y la vaca sagrada

Categoría eterna y fascinante de las humanidades es la educación. Entraña resultados de acciones naturales o elaboradas, directas o indirectas para desarrollo y perfeccionamiento progresivos del individuo y de la especie, desde la educación doméstica, natural, social, sistemática y, desde la autodidacta que consolida el proceso. En la sociedad primitiva, la Tribu enseña a sus hijos lo relacionado a la sobrevivencia. Se dibujan animales en las cuevas, atravesados con flechas, magia-arte, para cazar con precisión.

El niño es sujeto por excelencia de la educación. En un país pobre, debe ser prioridad. La mayor alegría de un niño es el hecho pedagógico de leer y escribir su nombre; participar del milagro es obligatorio. Nuestras facultades se potencian y manifiestan mediante la inteligencia, la sensibilidad y la voluntad para alcanzar desarrollo y plenitud, sinónimos de felicidad. Un ser humano educado tiene las premisas para ser feliz y cambiar las condiciones de su medio.

Desde su origen hasta su sistematización, la educación ha forjado teoría y práctica, metodologías, relaciones con todas las ciencias y filosofías, para evolucionar como proceso bilateral Enseñanza-Aprendizaje, eje del desarrollo de la sociedad. Ciencia básica de la Educación sistemática es la Pedagogía. Aparece la Didáctica de Juan Amos Comenio, aportes de Enrique Pestalozzi e innumerables pedagogos; diversos enfoques e ideologías en el tiempo como Iván Ilich con su crítica a “esa vieja vaca sagrada”, la Escuela como institución.

Referencia importante de hoy es la educación griega. Esparta educando en fuerza física y para la guerra. Atenas intelectual y artística, en la Palestra los jóvenes practicaban Pentatlón que incluía carrera, salto, lucha, lanzamiento de disco y jabalina, y natación. En los gimnasios estudiaban filosofía, política, arte y oratoria para formarse políticos. Enseñaron: Sócrates, Platón y su alumno Aristóteles. En Roma, Marco Fabio Quintiliano, con su fonética, método aplicado en el siglo pasado para la enseñanza de la lectura. La Universidad nace en la Edad Media para los caballeros cruzados sobre el modelo de escuelas artesanales de la iglesia. Las más antiguas, Bolonia— 1158 y París— 1200; los profesores clérigos y las enseñanzas, la medicina con las teorías de Hipócrates, Galeno y Avicena. Más tarde, el Derecho romano, Filosofía y Teología dedicadas a documentar las herejías que juzgaba la Inquisición. Se fundan Oxford, en Inglaterra (1168); Cambridge (1209) con franciscanos y dominicos. En países bajos, Lovaina; Basilea, en Suiza y Cracovia, en Polonia. El Colegio de París o La Sorbona. En España, Salamanca en 1300; (Lo que Natura no da, Salamanca no lo presta, rezaba el adagio colonial para los desafortunados) la Universidad latinoamericana allí tiene su ombligo. Durante la colonia se fundan las más antiguas universidades americanas: Santo Domingo, en 1538; Lima y México, 1553; y sucesivamente San Carlos Borromeo, la de la Habana, Caracas, Bogotá, las jesuitas de Córdoba, Quito y la de León.

La Universidad como todo el escolasticismo colonial, fue de contenido aristotélico y monacal; cátedra libresca que no estimulaba el pensamiento. Se cuestiona el vigente verbalismo retórico que no prepara para la realidad. La autonomía en las universidades públicas es un logro cuya raíz histórica fue la necesidad de una educación universitaria laica. Fuentes latinoamericanas (Ricardo Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Apuleyo Mendoza) opinan que la sociedad de los siglos XIX y XX no se caracterizó por “pensar”, se limitó a transmitir el conocimiento de los siglos anteriores. Es urgente que en este siglo “se piense”. Que los grandes problemas diagnosticados en Latinoamérica, se aborden desde la Universidad, manteniéndose autónomos del gobierno de turno, tal como lo hicieron durante gobiernos del pasado, lo que comprometerá el apoyo y respeto de la sociedad. Es legítimo y posible al amparo de la vilipendiada Autonomía. En Nicaragua no deben sepultarse los ideales de Mariano Fiallos Gil, Carlos Tünnerman, Alejandro Serrano, Sergio Ramírez y los estudiantes caídos el 23 de julio de 1959. Los referentes y la memoria están activos. No han muerto en vida. Los futuros dirigentes pasan por las aulas universitarias, serán relevo generacional recogiendo un modo científico y humanista de interpretar problemas y estrategias para orientar soluciones con amor a su nación, que es la gente y la patria.

La autora es profesora y escritora nicaragüense.

eliocardoza @ yahoo.com

COMENTARIOS

  1. carlos
    Hace 15 años

    Yo creo que la referencia mas importante,mas universal y seguramente sin medida en el tiempo es:La biblia.
    Si usted ama a su hijo la mejor herencia (Y la mejor educacion)que le puede dar es la palabra de Dios.Del santo de Israel.No hay nada mas bello en el universo.

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