LA HABANA/AFP
El presidente electo de Perú, Ollanta Humala, se entrevistó por separado con Fidel y Raúl Castro y conversó telefónicamente con el mandatario venezolano Hugo Chávez durante su estancia de 16 horas en La Habana, con la que cerró ayer una gira latinoamericana.
“He hablado por teléfono con el presidente Chávez, está muy bien”, dijo Humala a periodistas en el aeropuerto de La Habana poco antes de regresar a su país. Con Fidel Castro “hemos departido, hemos almorzado juntos, y la verdad que estoy muy contento con esta reunión”, añadió.
Humala dijo que no vio personalmente a Chávez, quien se encuentra desde el sábado en La Habana para someterse a sesiones de quimioterapia, tras serle extirpado un tumor canceroso el 20 de junio. “Hemos hablado por teléfono, lo he sentido muy animado, con muchas ganas de regresar al Gobierno desde Caracas y la verdad que me parece que está muy bien”, señaló.
Humala dijo que con Raúl Castro trató “temas concernientes a las relaciones cubano-peruanas y a fortalecer la educación”, mientras que con Fidel, alejado del poder desde 2006, sostuvo una “agenda abierta”. “Me ha contado una serie de experiencias políticas y también experiencias sobre productos alimenticios”, dijo.
Humala llegó de México, donde sostuvo el lunes un encuentro con el presidente Felipe Calderón, con quien habló sobre el combate al narcotráfico, la preservación del medioambiente y la relación económica bilaterales.
El viaje a México y Cuba forma parte de una gira que emprendió tras su victoria electoral del 5 de junio, que incluyó Venezuela, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay.
PROBLEMAS CON CUBA
El último presidente peruano en visitar Cuba fue Alberto Fujimori, en 1997, cuando viajó para solicitar la colaboración del entonces mandatario Fidel Castro en la solución de la llamada crisis de los rehenes en la embajada de Japón en Lima, tomada por asalto por un grupo rebelde.
El desenlace violento de ese conflicto, en el que Castro estaba dispuesto a mediar, provocó un distanciamiento entre ambos países que se ahondó en 2004, cuando el gobierno de Alejandro Toledo coauspició una resolución condenatoria de Cuba en la entonces Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.
El distanciamiento se reflejó en el comercio bilateral, que en 2004 solo alcanzó 4.5 millones de dólares con un alza discreta hasta los 19 millones de dólares en 2009, según cifras oficiales cubanas.
Actualmente ambos países comparten diferentes proyectos de cooperación.
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