Por Ethelvina Sánchez y cables combinados
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Algunas los preferimos de colores, otras los prefieren con puntos o a rayas. Conservadores o con menos tela como los “hilos dentales” llamados también “brasileños”, por utilizarse mayormente en este país. No importa cómo sean, el bikini siempre será de dos piezas.
Aunque criticado y revalorizado por ayudar a la emancipación de la mujer o castigado por convertirla en objeto sexual, el bikini llegó para quedarse.
Existen muchas teorías sobre cómo se creó esta prenda. A través de mosaicos y grabados se ha podido conocer sobre las diferentes culturas donde han existido piezas que se asemejan al bikini.
Bautizado con este nombre en honor al Atolón Bikini, uno de los tantos arrecifes de las islas Marshall, en el Pacífico central, que era utilizado por los Estados Unidos como lugar de pruebas de sus bombas nucleares, ya que, al igual que esto, era una auténtica revolución.
EVOLUCIÓN Y REVOLUCIÓN
Durante los juegos olímpicos de la antigüedad a las mujeres no se les permitía tomar parte en los eventos atléticos, excepto las hijas de aristócratas o alguna que otra jinete de clase alta.
Las mujeres excluidas resolvieron realizar sus propios juegos. Es por algunos mosaicos de la época que se puede conocer que estas utilizaban una especie de vestimenta parecida al actual bikini.
En la Edad Moderna, cuando los hombres comenzaron a creer en las propiedades curativas, gracias al rey Jorge III, era necesario crear una prenda especial para este tipo de actividad, entre terapéutica y lúdica. En ese momento se creó un bañador.
Un mosaico del año 1600 hallado en una antigua villa siciliana a.C revela a mujeres en un vestido de baño de dos piezas.
Un ingeniero mecánico francés, Louis Reard, presentó, el 5 de julio de 1946, una prenda de baño de dos partes y reducidas dimensiones, similar al anterior, gracias a una bailarina de striptease del casino de París, Micheline Bernardini, en una piscina de París, ya que ninguna modelo de la época estaba dispuesta a vestir tan reducida prenda al encontrarla indecente, lo que le valió la fama. Fue ella quien sugirió a su creador este nombre, alegando que iba a ser “más explosivo que la bomba de Bikini”.
El bikini desde su invención no había sido del todo aceptado, la actriz norteamericana Esther Williams resume la reacción social negativa en los años cincuenta, tanto anglosajona como europea, ella a pesar de ser famosa por su participación en Escuela de Sirenas donde continuamente salía en bañador, fue censurada por la supuesta inmoralidad del nuevo modelo que portaba.
En el año de 1951 durante el certamen de Miss Mundo el bikini fue nuevamente prohibido, ganando terreno el traje de baño de una sola pieza, el cual era considerado sinónimo del buen gusto.
¡AY LAS DIVAS..!
La popularidad del bikini se da hasta los años sesenta, esto por razones de ética más que de estética, sin embargo gracias a factores tan influyentes como las grandes divas del cine, los medios de comunicación y la apertura política y social de occidente, su aceptación comenzó.
Con Brigitte Bardot y sus descansos en Saint Tropez y Cannes luciendo un bikini, se desencadena la promoción de tal prenda. Su papel en Y Dios creó a la mujer, en 1957, animó a decenas de mujeres a usarla.
Posteriormente Úrsula Andress lució su famoso bikini con cinturón mientras interpretaba a la “chica Bond” en 007 contra el Doctor No .
Raquel Welch por su parte aparecía con un sugestivo bikini en Hace un millón de años , cuando interpretaba a una feroz cavernícola, en 1966.
Mientras en América esta diminuta prenda causaba furor, caso contrario se presentaba en España, Grecia y Portugal, donde debido al ambiente político y religioso, las mujeres eran más recatadas, los bañadores de una pieza de piqué o punto con faldas y escote alto seguían siendo los reyes de las playas.
Con la evolución y vanguardia de los tejidos, el bikini tiene una mayor difusión. Luego para 1960 con la introducción de la lycra, una fibra que puede ser tensada y estirada hasta seis veces su longitud natural, el diseño de esta singular prenda se abre a nuevas posibilidades, por lo que la moda llega a los momentos de descanso y bronceado en las playas.
El aire de libertad que se respira en los ochenta, el interés por la moda y por un cuerpo escultural, continúan con el triunfo de las tangas.
En los años noventa, los bikinis continúan con su ascenso, pero mostrando ahora formas rectas y colores lisos. Haciendo un recuento del pasado se puede decir que los diseños actuales del bikini son una recopilación mejorada, actualizada y más discreta de los modelos de los años sesenta y setenta, siendo parte de lo que se considera la moda retro.
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