La lucha contra la dictadura somocista expresada en el Frente Sandinista, organización guerrillera urbana y rural, era la única expresión que determinaba el cambio fundamental para la toma del poder político y derrotar a la dictadura para sustituir el sistema por uno superior, es decir, construcción de una democracia y un Estado de Derecho, una cultura y una nueva economía (dicho sea de paso a esta distancia, esta tarea no fue ni es una labor fácil después del 19 de julio de 1979).
Pero bien, continuemos. Se tropezó con grandes obstáculos y sufrió golpes políticos y militares en el campo y la ciudad. Fue un proceso revolucionario largo de enormes sacrificios y duros combates en que se destacaban los militantes de origen estudiantil, obreros, campesinos e intelectuales, sin embargo, a pesar de los fracasos y derrotas se lograba fortalecer la organización revolucionaria y se afianzaba su autoridad moral para continuar el trabajo montaña y ciudad. Esto era el fundamento de la transformación de la sociedad desde una nueva cultura política.
Por mi parte deseo destacar figuras que aún son militantes y algunos que por determinadas causas no se les reconoce los cambios que impulsaron ofreciendo sus vidas en aras de una Nicaragua libre y con justicia. Entonces, empecemos a recordar en primer lugar el año de 1959 del siglo pasado hasta el 19 de julio de 1979, año de la victoria: ellos son Mauricio Martínez, Erick Ramírez, José Rubí, Sergio Saldaña, de la masacre estudiantil perpetrada por la Guardia Nacional. Luego, entre 1961 y 1963 se organiza el primer intento armado que se le llama “El Bocay”, que terminó en fracaso. En este levantamiento dan la vida: Francisco Buitrago, Jorge Navarro, Modesto Duarte, Faustino Ruiz, Mauricio Córdoba, Boanerges Santamaría, Iván Sánchez y otros.
El movimiento sandinista, fiel al cumplimiento de la estrategia y la táctica da pasos concretos y se organiza, por primera vez, dentro del país la lucha armada en la montaña para crear la base guerrillera y fue el primer intento en Caratera, Matagalpa, en 1963. En ese período se destacan las figuras de Humberto Fernández y Oscar Benavides. El primero dio su vida en Pancasán, en 1967, y el segundo en el Frente Sur en 1979.
Estas acciones terminaron sin respuesta victoriosa para la lucha guerrillera. Sin embargo, la experiencia de este movimiento le dio fuerza y continuidad para lo que se llamaría Pancasán. Es cierto, no se obtuvo el éxito esperado, pero se confirmó el pensamiento de Carlos Fonseca al considerar el fin de la organización guerrillera que habían tenido lugar en las fronteras del país. En Pancasán significaba no solo el experimento de organizarlo todo dentro del país, sino la validez de una estrategia guerrillera e insurreccional. En ella dan su vida el doctor Danilo Rosales Argüello, Carlos Reyna, Humberto Fernández. David Tejada y René Tejada caen en combate, el primero bajo la represión de la dictadura y el segundo en la montaña.
Menciono a otros que entregaron sus vidas a fines de la década del sesenta y en distintas fechas y que siguen siendo héroes: en el área rural murieron Bernardino Díaz Ochoa, Filemón Rivera, Luis Hernández y Jacinto Hernández. No hay que perder de vista al sector femenino donde se destaca la mujer campesina al lado de la organización sandinista, estando a la altura de la lucha contra la tiranía. Así se portaron las mujeres de El Cuá.
No menciono a Tomás Borge, pues él estaba expulsado por conducta indecorosa que afectó a una familia hondureña que dio protección en su casa a los combatientes de la organización guerrillera. Por tal causa moral Borge no llegó a la participación del nuevo organismo de Liberación Nacional (FLN) ni al nacimiento del FSLN, pues permanecía en Honduras. Lo mismo que a Rodolfo Romero y Noel Guerrero Santiago.
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