Cartas al Director

El pasado

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado”.

Gabriel García Márquez (1927-?), escritor colombiano.

19 DE JULIO

A raíz del derrocamiento del régimen somocista, el 19 de julio de 1979 y la consecuente llegada al poder del FSLN, se instaura en Nicaragua una tiranía comunista que perdura hasta finales de la década. Esto es el castro-comunismo. Un régimen totalitario, de corte marxista-leninista que llegó al poder por medio de una conspiración internacional dirigida desde Cuba y que tenía como fin crear naciones satélites al régimen soviético.

En el contexto de la guerra fría y la lucha geopolítica del capitalismo o del mundo libre con los Estados Unidos a la cabeza contra las fuerzas comunistas mundiales, representadas por la antigua Unión Soviética y el bloque del Este, nace la revolución sandinista como un producto ideado en la Cuba de Fidel Castro, mentor, estratega y gran impulsor del avance comunista en la América Latina.

El régimen castrista fue el satélite soviético que dirigía la revolución marxista en el continente y sus planes eran convertir América en un segundo Vietnam, donde las fuerzas irregulares se levantarían contra los regímenes militares y llegarían al poder por medio de la lucha armada, por medio de la guerra de guerrillas continental. Para dicha de los pueblos americanos, los Estados Unidos con sus órganos militares y de inteligencia y los regímenes aliados en los distintos países, impidieron a sangre y fuego el avance del comunismo en el continente. No podía ser de otra manera, el terrorismo comunista no entiende de palabras.

Cuba y Nicaragua fueron los únicos países de América Latina donde las sanguinarias guerrillas marxistas lograron alcanzar el poder. El 19 de julio representa una fecha triste para la vida nacional, el pueblo luchaba por libertad y una supuesta democracia inexistente y lo que obtuvo fue una dictadura represiva que destruyó la vida económica de nuestro país, con el régimen de Somoza la prosperidad era visible en la vida nacional, durante más de dos décadas el crecimiento económico fue de entre el 6 por ciento y 7 por ciento anual, los nacionales no tenían necesidad de emigrar en busca de empleo, al contrario, de las naciones vecinas venían a nuestra Patria en busca de empleo.

Daniel Ortega y el FSLN llevaron a Nicaragua a una guerra donde se disputaban intereses, hasta ese momento ajenos a nuestra realidad nacional, nos enmarcaron en un conflicto internacional todo por la terquedad de pretender imponer a sangre y fuero el marxismo-leninismo en nuestro suelo patrio, estos tristes recuerdos son los vienen a mi memoria cada vez que llega un 19 de julio.

Chéster Membreño Palacios

FESTEJAR Y GEMIR

El 19 de julio de 1979 marca un hito en nuestra historia política, es una fecha para festejar y para gemir. Celebramos el heroísmo del pueblo nicaragüense que lleno de sus más sentidas aspiraciones derrocó a la dinástica dictadura somocista; un régimen oprobioso y sanguinario. Lamentamos la apropiación que del Estado y del poder político hicieron nueve forajidos que se autodenominaron “comandantes de la Revolución” con un grupo dizque de “comandantes guerrilleros” y otros aventureros desalmados, que anarquizaron, llenaron de caos y violencia a Nicaragua.

Durante ese periodo dejamos de ser un Estado de Derecho, una República con sus poderes formalmente definidos y nos convertimos en un “Estado irregular” con un gobierno dirigido por nueve feroces forajidos y su grupo de facinerosos que ocuparon ministerios, poderes, instituciones y de todos los bienes del Estado. Imperó la ilegalidad, los desafueros, el despojo, el odio, la violencia, el terror, la ejecución masiva de vecinos se tornó una rutina, los ciudadanos en general perdieron sus derechos y libertades por los que había luchado “la revolución se volvió una fuente de injusticia”.

Los nueve comandantes y su séquito de facinerosos por más de 10 años se convirtieron en un castigo para los nicaragüenses, “la medicina salió peor que la enfermedad”. Destruyeron la infraestructura jurídica, política, económica. El Producto Interno Bruto (PIB) y la renta por habitante cayeron abruptamente, la inflación alcanzó niveles insospechados; nuestra sólida moneda se devaluó en relación con el dólar increíblemente, la deuda externa alcanzo los 13,000 millones de dólares; todos esos factores evidenciaron la incapacidad para gobernar de los nuevos dictadores.

Los amargos acontecimientos señalados anteriormente, nuevamente penden como una espada de Damocles sobre nuestras cabezas por la actitud antidemocrática, inconstitucional, retrógrada, egoísta, codiciosa, déspota de Daniel Ortega Saavedra que en pleno siglo XXI cree vivir en la década perdida de los ochenta como único ejecutor de la mal lograda revolución nicaragüense, atribuyéndose ilícitos revolucionarios pretende resistir en el poder como un “presidente vitalicio” irrespetando la Constitución Política que determina nuestro contrato social, violenta el estado social de derecho construido con su aportación como diputado, con la representación de su partido y la de todas las corrientes políticas, desconoce el orden democrático instituido, quebranta los principios constitucionales fundamentales que depositan en el “pueblo soberano el poder político”, su derecho de elegir gobernantes, representantes, construir y perfeccionar libremente su estado y desarrollo.

José Miguel Fajardo Cisneros

EMBAJADOR CALLAHAN

En un calendario del 2011 dis- tribuido por la embajada de los Estados Unidos de América en Nicaragua, observo en varias de las fotografías al embajador Robert Callahan partiendo un “queque”, entregando diplomas, cortando una cinta para reinaugurar el estadio de San Pedro de Lóvago, conversando en una estación de radio en Waspam, escuchando a jóvenes estudiantes de secundaria participantes del programa Emprendedurismo del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, etc., en todas ellas, el embajador Callahan aparece sonriente, afable, sencillo; se le nota cercano a sus interlocutores. Y es que él ha sabido entender la idiosincrasia nicaragüense y se ha mezclado con la población; algo que muy pocos logran, pues las diferencias culturales a veces resultan insalvables.

Considero que el embajador Robert Callahan no solamente demostró su sincera amistad para Nicaragua; sino que logró manejar con gran habilidad su relación con el ridículo y corrupto gobierno de Daniel Ortega, y además, sin sacrificar la verdad; la que siempre supo expresar en tiempo y forma.

El 4 de julio que me despedí del embajador Robert Callahan, después de agradecerle al pueblo norteamericano, a él, y a su gobierno por el apoyo a Nicaragua, le dije: “Quiero que sepa que yo amo a su país”. Y él me respondió: “Y yo quiero que sepas que amo al tuyo”. Algunos concluirán que por su parte fue una buena salida diplomática; no obstante, yo creo que al igual que la mía; la suya fue una frase sincera salida del corazón.

A los amigos de Nicaragua como es el embajador Robert Callahan, no se les dice adiós; se les dice: ¡Hasta pronto!

María José Zamora Solórzano

LAPSUS JIMMY CARTER

En el editorial publicado en la edición del sábado 16 de julio, en el quinto párrafo por un lapsus se puso erróneamente el nombre de Bill Clinton, siendo el correcto el de Jimmy Carter.

Ofrecemos nuestras disculpas por este lamentable error.

El Editor

COMENTARIOS

  1. carlos
    Hace 15 años

    O sea que a la linea editorial del periodico se le llama lapsus?Podria ser.

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