El domingo pasado un barco atracó de noche en Puerto Sandino con una cantidad de aletas de tiburón calculada entre cuatro y ocho toneladas de peso.
Esta actividad es considerada ilegal, según la Ley de Pesca, ya que en Nicaragua no es permitido cazar tiburones con el único objetivo de utilizar sus aletas.
La denuncia la hizo el biólogo Fabio Buitrago, tras conocer que una embarcación, presuntamente de una flota asiática radicada en Costa Rica, descargó al menos dos contenedores llenos de aletas de tiburón.
Aunque no se conocieron detalles de las cantidades, algunos cálculos matemáticos indican que se necesitan al menos 20 toneladas de tiburón para llenar dos camiones contenedores pequeños. En otras palabras, la embarcación tuvo que matar al menos 200 tiburones para llenar esos mismos camiones.
Ocultar este cargamento es más difícil que intentar traficar drogas ilegales.
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Sin embargo, existen sospechas de que el Instituto Nicaragüense de Pesca y Acuicultura (Inpesca) está interesado en el “negocio”, a pesar de ser una actividad delictiva.
Esto se deriva de una reunión que sostuvieron las autoridades de Inpesca con la Alcaldía de San Juan del Sur, pescadores locales, ambientalistas, y la Asociación de Marinos Retirados de la Marina de Guerra Sandinista (AMRMGS), hace dos semanas, en dicho municipio.
Pruebas documentales, en poder de Buitrago, muestran que la posición del Inpesca es que no encuentra “ningún impedimento legal para aprovechar tiburones en Nicaragua”.
LA PRENSA intentó sin éxito obtener la versión oficial de Inpesca.
El denunciante recordó que el artículo 75 de la Ley de Pesca dice textualmente que “se prohíbe la captura de tiburones (…) con el único propósito de cortarle cualquiera de sus aletas”.
TODO ENCAJA
Buitrago se preguntó: ¿si no existe impedimento legal, por qué los desembarcos se dan en la noche y en días no laborales?
El denunciante dijo que, a raíz de que la Alcaldía de San Juan del Sur se negó a entrar en el “negocio” de Inpesca, el cargamento desembarcó en Puerto Sandino, en Occidente de Nicaragua, el mismo que utilizó después de ser descubierto en el municipio sureño.
Este barco habría sido el mismo que rechazaron en Costa Rica, donde también es prohibido capturar tiburones sólo por sus aletas, pero se acepta su importación.
En abril pasado Inpesca reconoció haber permitido el desembarco de aletas de tiburón bajo el argumento de que se trataba la emergencia de una embarcación con productos perecederos.
De esta manera, las mismas aletas que Costa Rica había rechazado en sus puertos, las aceptó en su frontera norte, bajo la figura de “importación” de alimentos. Esto ocurrió en dos ocasiones.
A raíz de esto, distintas organizaciones en Costa Rica están promoviendo la prohibición de la importación de aletas de tiburón, pues el impacto de la desaparición de tiburones podría ser global.
Inpesca podría estar preparándose para esto, ya que pretende meter una propuesta de reforma a la Ley de Pesca, para ablandar el “aleteo” de tiburones.
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