Francis García
Dejar el país donde se nació no es fácil, más aún cuando la necesidad de buscar un mejor futuro es extrema. Dejar Nicaragua para buscar ese futuro en México o Estados Unidos es más difícil, si de antemano se conocen los peligros que le esperan en la travesía. LA PRENSA habló con Alberto, un migrante nicaragüense refugiado en el Albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, en el estado mexicano de Oaxaca, quien cuenta su odisea.
Alberto legal en México desde hace dos años y medio, pero regresó a Nicaragua hace ocho días por unos documentos requeridos para su ciudadanía mexicana.
Emprendió su viaje de regreso a México hace cuatro días. Lo hizo trasbordando. Hace dos días, al llegar con su esposa hondureña a Huisla, Chiapas, agentes de la policía municipal y federal les robaron todos sus documentos y el dinero que llevaban.
Aún así, el matrimonio continuó su camino pidiendo dinero en diversos pueblos, hasta llegar al albergue, no si antes ser interceptados por delincuentes que hasta hoy los extorsionan y los mantienen recluidos en ese refugio de migrantes.
Alberto y su esposa están hasta ahora en un callejón sin salida. Se trata de resguardar la vida o pagar el dinero que exigen las mafias integradas por Los Zetas y la Mara Salvatrucha.
Mañana en la Edición Digital: la narración completa que Alberto hizo a LA PRENSA sobre su odisea desde el Albergue Hermanos en el Camino.