El reconocido caricaturista de LA PRENSA, Manuel Guillén, tiene meses de venirnos recordando la cantidad de tiempo que le queda al gobierno de Ortega. A menos que los inútiles de la oposición y nuestra indiferencia permitamos otra dictadura termina diciéndonos.
Las diferentes encuestas de opinión que se han hecho a lo largo y ancho de Nicaragua nos demuestran que hay más de un treinta por ciento de nicaragüenses que están en la misma disyuntiva que yo me encuentro. Es decir cómo hacer para que nuestro voto valga, pero que valga para cambiar el estado deplorable en que se maneja la justicia, que valga para cambiar a los contralores que no ven ni oyen la corrupción galopante que corroe el país, que valga para que el próximo presidente respete la Constitución y las leyes de la República, que valga para que los diputados que voy a elegir con mi voto sean diputados honestos, capaces, que legislen para crear leyes que sirvan para el bienestar de sus comunidades y de la nación en general.
Si alguien a estas alturas tiene una respuesta contundente capaz de resistir una crítica de altura, que por favor la exponga para que los miles de nicaragüenses que actualmente somos parte de ese porcentaje podamos despejar nuestras dudas.
Hace días don Fabio Gadea, candidato de la alianza PLI-UNE, dio a conocer su programa como gobernante mediante un campo pagado en este mismo medio. En el nos hablaba de reducir los diputados, de transformar el Consejo Supremo Electoral (CSE) en un tribunal electoral apartidista, prohibir la reelección presidencial y algo que me pareció interesantísimo y que cito textualmente: “elegir diputados por suscripción popular mediante elecciones primarias ejecutadas por el tribunal electoral nacional en cada departamento del país”. Estas y otras promesas en vez de alentarme, me deprimen porque tanto don Fabio como el resto de candidatos opositores al gobierno saben perfectamente que es irreal pensar que todas esas promesas puedan cumplirse. Sencillamente porque para ello se necesita que él, o cualquier otro de los candidatos opositores al gobierno, saque más del sesenta por ciento de los votos, lo que les daría los 56 diputados; número mágico que hace falta para convertir en realidad los sueños del candidato de la alianza PLI-UNE y que permanecerán como eso, sueños imposibles y distantes, lejos del empleo, seguridad, salud y educación que realmente la población ansía, precisamente por la falta de unidad.
Sobre el tema de los diputados, lanzo esta pregunta a don Fabio Gadea: ¿Es la boleta de diputados que nos está ofreciendo su ideal del diputado que Nicaragua desea y se merece? Dependiendo de la respuesta que el candidato Gadea nos dé, dependerá en gran medida la confianza que muchos como yo tendremos para darle el voto que nos está solicitando. Personalmente por vivir en la ciudad universitaria, mi dilema por qué candidato a diputado votar ya lo tengo resuelto y no va a ser un voto partidario, sino basado en la capacidad y valores democráticos y firmeza que mi seleccionado ha demostrado a los leoneses en su actuación en la Asamblea actualmente. En cuanto a la boleta presidencial, seguiré analizando si mi voto va a servir para validar una farsa o para apoyar el cambio real que el pueblo espera y se merece.
La autora es ingeniera civil
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