CORRESPONSAL/CARAZO
Con una inversión de 200 mil córdobas fue restaurada la Casa San Pablo, una de las más antiguas de Jinotepe, que será utilizada para una biblioteca comunitaria.
La Casa San Pablo, ubicada en Jinotepe, Carazo, fue construida en 1903 y como parte del patrimonio de la ciudad en este lugar se ubicó el Colegio de las Belemnitas, el Instituto Juan José Rodríguez y en 1978 funcionó como casa cural donde vivió por más de un año monseñor Leopoldo Brenes.
La casa con más de un centenar de existencia se sitúa a la par del centro de convenciones de Jinotepe. Con el paso del tiempo este edificio histórico se fue deteriorando, a tal punto que el techo parecía colador y las vigas estaban casi cayéndose, pero después que la iglesia San Antonio asumió su administración, la casa experimentó algunas mejoras. Actualmente en este lugar está el centro pastoral de la parroquia.
“Mediante las gestiones del diputado Wilber López pudimos restaurar la parte norte de esta casa histórica que con el tiempo se ha ido deteriorando, gracias a Dios varias personas de buen corazón nos han dado una ayuda para mantener lo mínimo, se han hecho pequeños trabajos, pero en sí, la restauración total es carísima”, indicó el padre José Ramón Alemán Norori, de la parroquia San Antonio.
Hoy se inaugurará la parte norte de la Casa San Pablo, después de siete meses en construcción, “es una parte nueva, sabemos que hay muchas cosas por hacer, pero este es el primer paso para restaurar totalmente este edifico histórico donde vivió por mucho tiempo nuestro arzobispo Leopoldo Brenes”, dijo el diputado Wilber López.
RECUERDOS
Por su parte monseñor Leopoldo Brenes, quien asistió a la inauguración, manifestó que la casa le trae muchos recuerdos porque ahí vivió en el tiempo de la guerra.
“Esta casa me trae muchos recuerdos, aquí hace 32 años viví la experiencia de la guerra, yo vine un 11 de mayo del año 78, comencé a conocer mi parroquia San Antonio, conocí a mucha gente querida de Jinotepe y claro la experiencia dura de la guerra, el bombardeo, lo experimenté en carne propia”, recordó Brenes.
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