Por Víctor Tirado López
Este es el primero de varios artículos sobre el FSLN, escritos para LA PRENSA con motivo del 32 aniversario del triunfo de la revolución sandinista.
Voy a tratar de esbozar a manera de ensayo el surgimiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el año y sus forjadores; nada más. Quizás no llene las ansias de algunos u otros lo descalifiquen, sin embargo, estoy comprometido para en un trabajo próximo ampliarlo, no solamente en el campo político sino también en las condiciones económicas en que nació el Frente Sandinista, argumentando con hechos la validez de mi experiencia, producto de una práctica y una ideología.
Entremos en materia. Para los futuros historiadores del Frente Sandinista y todo lo relacionado con su estrategia y su táctica, tendrá mucha importancia para enriquecer con nuevos datos que aporten los distintos estudiosos sobre el tema acerca de la gesta heroica de los primeros combatientes y que estén destinados a su historia.
No es solamente los episodios de esta noble causa conducida por el Frente Sandinista, es a la vez la antítesis escrita hasta nuestros días por los historiadores de Nicaragua. Es decir, el Frente Sandinista recogió por su propia experiencia, por medio de Carlos Fonseca Amador, estudiando los textos anteriores de los que redactaron la historia, desde la independencia hasta nuestros días, en donde el dirigente revolucionario se atrevió a criticar los acontecimientos escritos sobre el estudio que ellos habían redactado —que parecían intocables—, los elementos históricos de su propio análisis.
Yo le llamaría a esta investigación la “prehistoria”; aunque se violen algunas normas de las leyes de la literatura política, pues hasta la fecha esta no había sido revisada en sus dos siglos de existencia al exponer por parte de los investigadores reaccionarios, conservadores o liberales sin ser suficientes en la historia nacional, sin estudiar a fondo las luchas militares entre los grupos armados o militares —que se organizaban por la conquista del poder—, o bien el papel del los procesos constitucionales o electorales, que significaban para estos grupos económicos y sociales cambiar la administración colonial por la de la independencia. La agresión y opresión por parte de las potencias extranjeras a que fue sometida.
Nicaragua antes y después de la independencia —sobre las perspectivas del futuro tanto en el campo de las clases sociales, la economía, el sistema político y jurídico, su cultura—, no fue, digamos, el proyecto de estos estudiosos de la independencia. No es hasta que Carlos Fonseca llega, es decir, el mismo Frente Sandinista, que se examina la historia de Nicaragua criticando el pasado y proyectando el porvenir bajo la era moderna de organizar a la sociedad civil a la luz de los métodos y acontecimientos recientes. Así fue el Frente Sandinista en sus orígenes. Esto se lo debemos a Carlos Fonseca. Esto sí era una revolución. Desgraciadamente fracasó.
Hay que subrayar los cimientos del FSLN. En primer lugar, la reunión de una rica experiencia histórica en donde se inicia con el Movimiento Nueva Nicaragua (MNN), organizado por el año 1962 del siglo pasado. Este movimiento le tocó estructurarlo a los hermanos Inocente y José Benito Escobar, Rigoberto Cruz, Pablo Úbeda, Carlos Reyna y otros, acercándose a los militantes de la juventud socialistas levantando la bandera de la lucha armada. En estas condiciones la Oficina de Seguridad Nacional (OSN) detectó al Movimiento Nueva Nicaragua (MNN) y sufrió un fuerte golpe en sus estructuras, se perdieron algunas armas, desapareciéndolo como organización ya que sus principales dirigentes, como Germán Gaitán, fueron capturados en la zona de El Crucero, en Managua, y de ahí los enviaron fuera del país, por el año de 1962 del siglo pasado.
El autor fue Comandante de la Revolución y miembro de la Dirección Nacional del FSLN.
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